31 de diciembre 2008 - 00:00

La altura preocupa a los competidores

El parque cerrado del Rally Dakar, que comenzará simbólicamente el viernes desde el Obelisco.
El parque cerrado del Rally Dakar, que comenzará simbólicamente el viernes desde el Obelisco.
El Dakar siempre es extremadamente duro. Da igual si las especiales recorren la arena planchada de una playa, un cinturón de dunas afiladas, una planicie repleta de hierba de camello o hay que vadear ríos secos. Pero si a todos estos inconvenientes se les suma la altitud, el mapa de dificultades se agiganta. Y en esta edición experimental, que recorrerá territorios desconocidos para una caravana que sale por vez primera de África, la altura es un mal endémico que puede dar un golpe de efecto a la carrera.
Hay quienes afirman que los problemas de aclimatación a la altura pueden surgir a partir de los 3.000 metros, pero en el caso de los deportistas de elite, cuyo sobreesfuerzo requiere más empuje cardiaco y una mayor calidad del oxígeno, el problema aparece antes, a poco más de 2.000 metros. Y en este Dakar argentino-chileno, hay unos 1.000 kilómetros que se corren en esa altura, según señala el diario deportivo español Marca.
En estas cumbres, el organismo no produce el oxígeno necesario para rendir como a nivel del mar y se produce lo que se conoce como hipoxia. El oxígeno que se respira no entra en la sangre como debiera y esa carencia produce hiperventilación, fatiga y un incremento de las pulsaciones.
La única manera de evitar estos síntomas es la aclimatación en altura. Por eso, muchos de los participantes en esta competición que está a punto de iniciarse han empleado sus últimas semanas en preparar su cuerpo contra este mal de montaña tan característico en los alpinistas.

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