Fue una semana corta de tres ruedas y media en las cuales el espíritu patriótico podría haber funcionado como es habitual, impulsando la suba de las acciones. Sin embargo con el 0,96% que perdió el viernes, el Dow retrocede en lo que va del mes (que es igual al saldo de la semana) un 0,84% al cerrar en 12.772,47 puntos. Es interesante que mientras el Promedio Industrial acumula en lo que va del año una suba del 4,5%, el S&P500 trepa un más significativo 7,7%, el índice Russell 2000 (empresas mas pequeñas) de un 8,9% y el NASDAQ un impresionante 12,8%. Estos resultados hablan de un mercado que ha venido impulsando los precios en el extremo más riesgoso -el que más depende de los vaivenes- de la economía, aunque sin exagerar. Lo hemos dicho varias veces, a pesar de que los precios parecen hablar de cierto optimismo la sensación que se percibe en el mercado financiero no es de las mejores. Una prueba palpable es la caída del volumen diario negociado que, en lo que va del mes, es el más bajo desde febrero de 2007. Podemos escudarnos en los problemas europeos, chinos u otro que se quiera, pero cuando por tercer mes consecutivo la creación de empleos es sensiblemente menor a lo esperado y la tasa de desocupación se mantiene en el 8,2 por ciento de la fuerza laboral, es evidente que lo que más preocupa en la mayor economía del mundo son los problemas de origen y efecto local. Es estos momentos hay casi cuatro millones de trabajadores que llevan más de un año sin conseguir empleo, hace tres años y medio que uno de cada siete tienen graves problemas laborales y uno de cada doce no consigue empleo. Veremos si los balances que comienzan a arribar hoy mejoran o empeoran los ánimos.
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