• La crisis ganadera obligará a importar en 2010, según informe de la Sociedad rural. El trigo tampoco alcanzaría
Hugo Biolcati
El balance de esta campaña es cada vez más negativo para el campo, y desde el sector ahora advierten que el temido escenario de tener que importar carne y trigo podría hacerse real en pocos meses, cuando comience el próximo año.
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Tal es el pronóstico que expuso ayer un informe de la Sociedad Rural Argentina, cuyo presidente, Hugo Biolcati, salió en plena campaña electoral a provocar al Gobierno asegurando que «la Argentina va a celebrar el Bicentenario comiendo carne uruguaya, cuando en el primer centenario éramos el granero del mundo y los productores de la mejor carne».
Los problemas se centran en sectores como la ganadería, la lechería y el trigo, según el trabajo realizado por el Instituto de Estudios Económicos (IEE) de la SRA, titulado «Impacto de la ausencia de política agropecuaria sobre las principales producciones». Cabe señalar que en medio del conflicto con el Gobierno, el nuevo gran enemigo que encontró el campo es la sequía, que se prolongaría hasta la primavera.
En materia de carne, el IEE añadió aún más dramatismo al panorama que vienen describiendo varios especialistas, que advierten que se podría terminar importando carne en 2011, algo que es negado por el Gobierno. Según el Instituto que conduce Ernesto Ambrosetti, esta necesidad ya se hará presente al iniciar 2010, cuando «es posible que no alcance la carne para abastecer el mercado interno. Las opciones son importar o ajustar los precios. Esto último sería un costo político para el Gobierno», se indicó.
El rodeo argentino sería el año próximo de 52,25 millones de cabezas, contra 55 millones de este año y 58 millones de 2008. El porcentaje de exportación sobre la producción total seguiría el siguiente recorrido: un 25% en 2005, un 13% en 2008, un 7% este año y cero el año próximo.
Se destaca, además, la puja por la rentabilidad dentro de la cadena de la carne. «Con una inflación oficial del 10%, el precio del novillo de enero 2008 a abril 2009 se mantuvo, mientras los cortes de carne se incrementaron un 37% en el mismo período», indicó el titular de la SRA. «El negocio de la carne no está en la producción. Prueba de ello es que, en el último año, en el país, se abrieron 5.000 nuevas carnicerías», añadió.
El trabajo del IEE agrega que el precio del novillo en la Argentina (entre $ 2,70 y 3,30 el kilo) es un 20% más bajo que en la región; que hoy se necesitan 20 kilos de novillo para comprar 1 kilo de helado; y que en 2005 el país era el tercer exportador de carne del mundo, pero cayó al sexto o séptimo puesto, con la pérdida de unos treinta mercados.
Al referirse al trigo, el trabajo destaca que si bien desde 1880 la Argentina se autoabastecía de este cereal, «en 2010, de mantenerse las actuales condiciones, va a tener que importar trigo, lo que equivale a retroceder en términos productivos más de 100 años».
Según los cálculos del IEE, «la intención de siembra es de 3 millones de hectáreas, pero la superficie sembrada estará finalmente entre 2 y 2,5 millones». «El promedio de los últimos cinco años es de 5,4 millones de hectáreas», se recuerda.
Sobre la base de este pronóstico, la SRA señala que la producción triguera «estará por debajo de los 5,9 millones de toneladas que consume al mercado interno» y que «esta situación está lejos de revertirse, porque no existen incentivos para la producción».
El trigo también está afectado por problemas de precio en el mercado interno. «Según la Secretaría de Agricultura, el precio FAS (al costado del buque) del trigo es u$s 162 por tonelada, cuando de acuerdo con las referencias regionales, dicho valor debería rondar los u$s 215 dólares». «El precio FAS uruguayo (que no incluye retenciones) ronda los u$s 250», señala el IEE.
Finalmente, en cuanto a la lechería, la SRA reclamó por la exportación de unos 3.000 millones de litros (la producción local es de unos 10.000 millones de litros y el mercado interno absorbe algo más de 7.000 millones) para «evitar el sobreabastecimiento y mantener la viabilidad de la producción».
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