23 de abril 2010 - 00:00

“La Argentina no tiene grandes proyectos de inversión en marcha”

Bruno Latchague dice que la Argentina tiene ventajas frente a otros países por sus recursos humanos, pero también porque los costos de producción son más bajos.
Bruno Latchague dice que la Argentina tiene ventajas frente a otros países por sus recursos humanos, pero también porque los costos de producción son más bajos.
Horas después de haber llegado desde su Francia natal, Bruno Latchague, vicepresidente de la proveedora de tecnología Dassault Systémes, se entrevistó con este diario. En las recientemente estrenadas oficinas que la filial local adquirió en Puerto Madero, el ejecutivo se entregó a un análisis del mercado argentino. La empresa que conduce se dedica a brindar asesoramiento para mejorar la producción industrial y trabaja con fabricantes de artículos electrónicos. La firma fue hasta el año pasado socia de IBM, pero se independizó al adquirir por u$s 600 millones la unidad de negocios vinculada a los programas de gestión de ciclo de vida de los productos. Para el empresario francés, algunas características de la economía argentina resultan incomprensibles. Asegura que el país no crecerá si no se fomentan las inversiones. También se sorprendió de que aunque la Argentina es un país emergente, no cuenta con grandes proyectos en marcha, como sí observó en sus viajes a China y Rusia.

Pero, pese a las debilidades de la industria local, Latchague insiste en que el mercado argentino es uno de los más importantes para su compañía. A continuación lo más saliente del diálogo con el responsable de esta empresa, que facturó en 2009 u$s 2.000 millones y cuenta con 8.000 empleados.

Periodista: ¿Por qué la empresa decidió mudar a la Argentina sus oficinas centrales para América Latina?

Bruno Latchague: Decidimos reestructurar nuestro negocio e invertir en el mercado latinoamericano. Mudamos nuestras oficinas centrales para esta región desde Los Angeles a Buenos Aires porque vimos que la Argentina tenía un gran potencial, es un mercado muy interesante. Nuestro crecimiento es del 20% anual en América Latina, pero en la Argentina esa cifra asciende al 50%.

P.: ¿Cuáles son las ventajas competitivas que tiene la Argentina frente a otros países de América Latina?

B.L.: La calidad de los profesionales en áreas tecnológicas. Para nuestro negocio, los recursos humanos son indispensables y este país cuenta con personal altamente calificado. De hecho, este año aumentaremos en más de un 20% nuestro staff local. Además, los costos son económicos en relación con otros países como Chile y Brasil. Este país tiene dos industrias muy importantes, donde se concentra la mayoría de nuestros clientes locales, que son el sector de energía nuclear y el agro. De estas dos industrias proviene la mayor parte de nuestra facturación local, que representa el 10% del total de ingresos de América Latina.

P.: ¿Cuál es su visión sobre la Argentina?

B.L.: Desde el exterior se ve una suerte de inestabilidad de mercado. Pero este país tiene un enorme potencial, sobre todo por la calidad de los recursos humanos. Igualmente, para que la Argentina crezca hacen falta inversiones. En este país no hay grandes proyectos en marcha, como sucede en otros mercados emergentes como China y Rusia. Esto es un grave problema, porque la gran cantidad de talentos que tiene la Argentina serán tentados para irse a trabajar al exterior. Además, en algunos sectores, como la industria del consumo, energética, la automotriz y la aeronáutica, hay un retraso en la adopción de la tecnología, y la innovación es necesaria para tener un crecimiento a largo plazo. Brasil, por ejemplo, tiene más cantidad de industrias y negocios funcionando que la Argentina. La clave para el crecimiento económico es la capacidad del país de generar proyectos a largo plazo y estar preparado para crear todo tipo de productos. No hay desarrollo posible en aquellas naciones que dependen de otras.

P.: ¿Cómo impactó en la empresa la crisis financiera internacional?

B.L.: Nos hizo rever nuestra estrategia. Nos focalizamos en aquellas industrias que no se vieron afectadas por el enfriamiento de la demanda. Por ejemplo, pese a que el sector automotor siempre fue una pata importante de nuestro negocio, la crisis lo afectó en gran medida y al recortar sus gastos también disminuyó la demanda de nuestros servicios. Entonces optamos por diversificarnos y nos volcamos a la industria energética y a los fabricantes de productos de últimas tecnologías. Además, muchos de nuestros clientes comenzaron a demandar soluciones para reducir sus costos. Desde el estallido de la crisis las empresas se concentraron en optimizar su negocio.

Entrevista de Marcela Pagano