7 de agosto 2017 - 00:00

La Bolsa les sacó el jugo a los balances (y se relame por la baja de impuestos)

La fortuna le sonríe a Wall Street. Y la Bolsa, ni lerda ni perezosa, factura su buena estrella con un avance tras otro. El Dow Jones, que a mitad de semana quebró por primera vez el umbral de los 22 mil puntos, enhebró una racha de ocho récords consecutivos y, tras un rotundo informe laboral, se despidió el viernes como una exhalación, a sólo siete puntos de los 22.100. Los balances son el motor rugiente del raid alcista. Las ganancias por acción del S&P 500 trepan el 10,1% interanual en el segundo trimestre, y siembran una visión por demás constructiva. Pero ya se conoce el 84% de los estados contables, y su combustible se agota. A modo de venganza, las dudas sobre el andar de la economía podrían tomar la posta, de ahí el júbilo con que se recibió la novedad de un sólido frente laboral. Julio sumó 209 mil nuevos puestos de trabajo cuando se esperaban 175 mil. La tasa de desempleo cayó de nuevo al 4,3%, su nivel mínimo en el ciclo. ¿Cómo pensar, aunque así lo sostienen los bonos y la curva de rendimiento, que se enfría el pulso de la actividad?

Si se opera en ocupación plena, contrario sensu, ¿por qué imaginar que la Fed no ejecutará su plan original de tres subas de tasa a lo largo de 2017? En otras palabras, la buena noticia puede empeorar si confirma el turno para la tercera vacunación preventiva, en diciembre. Tal vez resulte la tarea final de Yellen & Cía. ¿O no? Así lo afirmaron sendos despachos de Reuters y The Wall Street Journal. Sin embargo, la mejor respuesta es la negativa. Neel Kashkari, presidente de la Fed de Saint Louis, tenaz disidente cada vez que el banco central elevó las tasas este año, lo explicó en las redes sociales. ¿Por qué deberíamos deducir que la inflación levantará cabeza? La única evidencia es que retrocede, y se aleja de la meta del 2%. No hay curva de Phillips que valga, o quizás rija la versión casi horizontal de Olivier Blanchard. A su juicio, el informe de empleo de julio es "más de lo mismo", la corroboración de saludables condiciones laborales pero, a diferencia del pasado previo al derrumbe de Lehman, no de ningún recalentamiento. Kashkari es un lobo estepario, ¿qué pensará Janet Yellen, que es quien lleva la voz cantante? No dijo nada distinto a su paso reciente por el Congreso. ¿Conclusión? La Bolsa escala en las alturas y, cuando se inspeccionan los contratos de futuros, las expectativas de un próximo ajuste de tasa se aplazan a marzo. Es la estrella favorable de Wall Street, quiere la luna y recibe su cara brillante. El lado oscuro no le resulta pertinente.

Desde que Donald Trump se impuso en la carrera presidencial en noviembre, el Dow Jones avanzó el 20%. En campaña, el índice deambulaba por debajo de los 18 mil puntos y desde entonces vadeó cuatro veces la barrera de los millares. "Eso no ocurre así como así", tuiteó el presidente como si aspirase a cobrar derechos de autor. En su momento, en efecto, se lo llamó el Trump rally aunque por el zafarrancho distintivo de su gestión -y un mínimo de recato- se prefirió devolverlo al anonimato. Que fanfarronee Trump no es novedad. Desde el 2 de julio, su Twitter se alabó once veces por los récords. Pero quizás haya que pedirle perdón y reconocerle la denominación de origen. La reforma de salud fracasó. Y hay contraorden. Gracias al Rusia-gate y los escándalos de entrecasa hubo cambio de planes. La reforma tributaria volvió al primer plano. "La prioridad es la baja de impuestos", afirmó Gary Cohn, el titular del Consejo Económico Nacional, y supuesto favorito de Trump para conducir la Fed el año próximo. ¿Qué mejor presente para la Bolsa? Presente y futuro. "El Partido Republicano está en total acuerdo en las grandes líneas de la reforma", dijo. "Y el presidente está 100% decidido a hacerla efectiva este año". Una reducción de la alícuota máxima del Impuesto a las Ganancias corporativas -del 35% si no al 15%, como prometió Trump, a no más del 23%- y los incentivos para la repatriación de las utilidades empresariales retenidas en el exterior son los pilares de la iniciativa. ¿Cómo se financiará la rebaja si la reforma de salud abortó sin generar ahorros fiscales? Menos pregunta Wall Street y avanza sin reparos. Confía en su buena estrella, y no le teme a un próximo eclipse.

Ni siquiera en la órbita tortuosa del Congreso.

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