21 de febrero 2018 - 00:00

“La cama”, nueva participación del país en Berlín

Protagonizada por Sandra Sandrini y Alejo Mango, la película narra, con un naturalismo de intimidad y sexo infrecuentes, las últimas 24 horas en la vida de un matrimonio de larga data que se separará al día siguiente. La directora ya había exhibido un cortometraje suyo en Cannes 2010.

Lairana. Su opera prima, “La cama”, se exhibió ayer en la Berlinale en la sección Forum.
Lairana. Su opera prima, “La cama”, se exhibió ayer en la Berlinale en la sección Forum.
Berlín - La actriz y directora argentina Mónica Lairana dijo que siempre se interesó por temas como la intimidad y la sexualidad, y así quedó plasmado en su ópera prima "La cama", que se estrenó ayer en la sección "Forum" de la Berlinale. En su primer largometraje, protagonizado por Alejo Mango y Sandra Sandrini, hija de Luis Sandrini, Lairana explora las últimas 24 horas juntos de Jorge y Mabel, una pareja que, tras una larga vida en común, decide separarse. Lairana dijo a la prensa que la película partió de su propia experiencia tras una separación después de ocho años de relación en el pasado. "En ese momento sentí un dolor como nunca antes había sentido, sobre todo a nivel físico. Sentí que mi cuerpo estaba devastado. Quedé tan impresionada por esa situación que me puse a pensar en cómo sería para una pareja que pasó toda su vida juntos esa sensación de que algo se está rompiendo", explicó. Sin embargo, ese fue apenas el disparador, ya que aclaró que no se trata de una película autobiográfica.

En ese último día que pasan juntos en la casa familiar, que deciden poner a la venta, Jorge y Mabel se reparten discos, vacían los roperos de la casa, corren muebles e intentan, por última vez, tener sexo. Atravesados por el dolor, Jorge y Mabel se despiden sin gritos, maltratos ni rencores, sino compartiendo pequeños rituales cotidianos. "En mi vida personal me separé dos veces y nunca fueron violentas u horribles", dijo Lairana, quien antes de "La cama" dirigió varios cortometrajes como "Rosa", que formó parte de la competición del Festival de Cannes en 2010.

"Me parece horrible la idea de que el otro pasa a ser un enemigo, y en el cine suele estar reflejado así. Que en un momento decidan separarse no quiere decir que tiene que haber un victimario y una víctima. Por eso la película esquiva toda escena de conflictividad o pelea", apuntó. Uno de los aspectos más audaces de la película de la actriz de "Patrón, radiografía de un crimen", es la forma en la que muestra los cuerpos de los actores, a los que se ve desnudos o semidesnudos durante casi toda la película y que rodaron juntos escenas de sexo de una autenticidad poco habitual en el cine.

El audaz abordaje de la intimidad de la actriz en su película llevó a que incluso fuera invitada a participar hoy de un panel sobre cómo filmar la sexualidad en el marco de la sección "Berlinale Talents", que propone encuentros entre cineastas, jóvenes talentos y la audiencia. Lairana participará en el foro junto a los directores brasileños de "Hard Paint", Filipe Matzembacher y Marcio Reolon, que se presenta en la sección Panorama, y el director portugués João Pedro Rodrigues ("El ornitólogo").

"Siempre me interesó el tema de la desnudez, siento que en nuestra cultura hay una opresión de los cuerpos viejos, algo que no me resulta agradable. Los cuerpos que transmiten el tránsito de la vida son hermosos, hay una belleza de la vida en eso", dijo la directora. Lairana aseguró que ni la desnudez ni las escenas de sexo fueron algo incómodo para sus actores. "Yo, como actriz, creo que el cuerpo del actor es el instrumento. Uno no debe tener pudor, es como si un artesano tuviera pudor de sus manos, de la arcilla que modela", dijo.

Dejá tu comentario