La Cámara Federal declaró nulidad de las grabaciones

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Un tecnicismo hizo caer una prueba central en una causa en la que se investiga a los directivos de una multinacional y a un funcionario porteño por maniobras supuestamente orientadas a poner fin a un millonario juicio laboral. La Cámara Federal declaró nulas las grabaciones de un encuentro secreto que habrían mantenido ejecutivos de la empresa Atlas Copco con Juan Curutchet, vicepresidente del Banco Ciudad. Si bien los sospechosos reconocieron el contenido de las cintas, el tribunal consideró que su difusión es contraria a la estrategia de defensa de los acusados.

Las grabaciones estaban en poder del juez federal Norberto Oyarbide desde noviembre de 2010. Las había presentado Daniel Atilio Yoan, un viajante que había sido despedido en 2007 de la multinacional dedicada a la fabricación de maquinaria industrial. De acuerdo con el denunciante, las cintas daban cuenta de un supuesto encuentro reservado que habían mantenido en septiembre de 2010 Eric Van Meel, director de la filial local de Atlas Copco, junto a otros ejecutivos de la compañía con Curutchet.

La Sala II de la Cámara Federal, con la firma de sus tres miembros, Horacio Cattani, Martín Irurzun y Eduardo Farah, decretó la nulidad de las grabaciones y su «exclusión como medio de prueba» por entender que su incorporación «se entromete en un ámbito que diversas disposiciones normativas detraen de toda posible injerencia estatal al hallarse en juego la plenitud del ejercicio de la defensa en causas penales». Es que en la reunión se encontraban los abogados de los ejecutivos.

«El amparo del secreto profesional está orientado a proteger a la persona que necesita efectuar consultas o requerir asistencia técnica sobre una disciplina en particular -en la especie, jurídica- para garantizarle un ámbito de privacidad y la seguridad de que, a menos que dé un permiso para ello, sus manifestaciones no serán divulgadas», señala el fallo. Y respecto de lo conversado en la reunión, añade: «Más allá de lo cuestionable de su contenido, lo cierto es que la querella no estaba habilitada a proceder del modo en que lo hizo».

Yoan había entregado a la Justicia las cintas del encuentro desarrollado en un salón del Sheraton Park Tower junto con las desgrabaciones, su traducción al castellano -los participantes habían hablado en inglés- y las fotos de las cámaras de seguridad que daban cuenta de los presentes. El denunciante había alquilado un salón contiguo para facilitar la toma de los audios.

Durante las conversaciones, que ya no tendrán valor como prueba, los ejecutivos y Curutchet habrían evaluado estrategias para revertir una sentencia desfavorable en la Justicia laboral en una demanda que Yoan le había iniciado a la multinacional. En primera instancia, el denunciante había obtenido un fallo favorable que ordenaba a la compañía a pagarle 6 millones de pesos. De acuerdo con Yoan, los ejecutivos habrían dialogado con Curutchet sobre la posibilidad de realizar un pago a miembros de la Cámara laboral que debería dictaminar sobre la indemnización. El funcionario porteño había sido presentado supuestamente como «coordinador» de esa maniobra por los ejecutivos de Atlas.

El fallo fue firmado el 15 de febrero, días antes de que el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, enviara a la Legislatura el pliego con los miembros de la cúpula del Banco Ciudad, para su aprobación.

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