17 de agosto 2016 - 00:00

La campaña del odio contra Hillary deviene ya en merchandising

Gorras y pins piden la cárcel para la demócrata. Abundan los lemas obcenos para recordar el escándalo Lewinsky.

MODA. Los votantes republicanos llevan con orgullo remeras con leyendas que piden la cárcel para la candidata demócrata.
MODA. Los votantes republicanos llevan con orgullo remeras con leyendas que piden la cárcel para la candidata demócrata.
Washington - Odian a la candidata demócrata Hillary Clinton. No quieren que sea presidenta de los Estados Unidos. En el frente "Nunca Hillary", sexismo e incorrección política van de la mano.

Si Clinton gana las elecciones en noviembre hará historia al convertirse en la primera mujer presidenta del país. Pero el sexismo y la discriminación campean a sus anchas entre los republicanos que la odian.

Muchos hacen caja vendiendo merchandising anti-Clinton en internet y en puestos callejeros instalados junto a los mitines del republicano Donald Trump. Desde remeras a pins, pasando por stickers para poner en el guardabarros del auto y gorras.

"Cárcel para Hillary", "Hillary se comerá a tu hijo", "El Diablo viste de traje pantalón", "Cualquiera menos Hillary", "No votes por la bestia de Bengasi" y "KFC Especial Hillary: dos muslos gordos, dos pechugas pequeñas y un ala izquierda" son algunos de los mensajes que se ven en estos productos anti-Clinton.

Otros aluden al escándalo sexual del expresidente Bill Clinton con la becaria Monica Lewinsky, que estuvo a punto de costarle la presidencia y su matrimonio con la entonces primera dama.

"La mujer del exnovio de Monica Lewinsky para presidenta", reza una camiseta. Otros son más vulgares y difíciles de traducir: "Hillary sucks, but not like Monica" (algo así como "Hillary apesta, pero no como Monica", jugando con el doble sentido de "sucks", que también significa "chupa") y "Life is a bitch, don't vote for one" (algo así como "la vida es perra, no votes por una").

El cine tampoco es inmune al síndrome "Nunca Hillary". Por ejemplo, el cineasta conservador Dinesh D'Souza estrenó el 15 de junio su documental "Hillary's America. The Secret History of the Democratic Party", donde analiza la historia "secreta" del Partido Demócrata y las supuestas verdaderas motivaciones de Clinton.

También publicó hace tres semanas un libro basado en el documental con el mismo título que está ya en lo más alto de la lista de libros de no ficción más vendidos según The New York Times.

Otro documental anti-Clinton es "Clinton Cash. Everything is for sale", que denuncia el presunto enriquecimiento de los Clinton gracias a donaciones extranjeras a la Fundación Clinton a cambio de "favores políticos" cuando ella era secretaria de Estado en la primera época de la administración Obama.

"Raras veces en tiempos modernos se ve a las campañas presidenciales producir este tipo de artículos con el nombre de los candidatos. Más bien, este tipo de artículos negativos los suelen hacer los seguidores y aquellos con un punto de vista más partidista", explicó Harry Rubenstein, responsable de la división de Historia Política del Museo Nacional de Historia Americana (NMAH) del Smithsonian.

"En cada elección moderna, vemos algunos ejemplos de estos productos (negativos)", contó. Por ejemplo, durante la campaña de 2004 entre George W. Bush y John Kerry, los republicanos vendían unas ojotas, símbolo de los cambios constantes de posición de Kerry en ciertos asuntos para atraer el voto, o el muñeco de Bill Clinton con cabeza y extremidades desmontables.

En Internet también se venden como rosquillas productos anti-Trump. "Eche a Trump", "Frene a Trump", "Cualquiera menos Trump" y "El amor triunfa sobre el odio" son los mensajes que se pueden ver en camisetas y pins.

El mensaje del icónico cartel de "Hope" (Esperanza) que el artista Shepard creó durante la campaña presidencial de 2008 del presidente Barack Obama fue transformado en "Nope" (No) y muestra a un Trump despeinado.

El eslogan de la campaña republicana "Hacer a Estados Unidos grande otra vez" fue modificado y transformado en "Hacer Estados Unidos odiar otra vez" ó "Hacer Estados Unidos decente otra vez", pasando por "Hacer Estados Unidos México otra vez".

Agencia DPA

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