Por 65 votos contra 33, los senadores aprobaron iniciar el debate sobre el texto, que ocurrirá la semana próxima. Los votos negativos provinieron exclusivamente del campo demócrata, mayoritariamente hostil al colosal acuerdo de libre comercio con 11 países de la región Asia-Pacífico (Acuerdo de Asociación Transpacífico, TPP) que actualmente negocia Washington.
"Un acuerdo comercial desastroso", aseguró el senador independiente Bernie Sanders, que ocupa un escaño junto a los demócratas y competirá en las primarias presidenciales contra Hillary Clinton.
Comparando el TPP -que reúne, entre otros, a México, Chile, Perú y países emergentes de Asia- con el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por su sigla en inglés) firmado en 1994, Sanders predijo que provocará supresiones de empleos en Estados Unidos por parte de multinacionales estadounidenses. "Esto sólo acelerará su capacidad de cerrar fábricas en Estados Unidos y deslocalizar a países con salarios bajos", lanzó.
Pero el TPP es una prioridad económica de Obama que defiende su potencial para los exportadores estadounidenses, cuando los 12 países que lo integrarían representan aproximadamente un 40% del PBI mundial. Asimismo, se lo considera un contrapeso a la hegemonía china en el Pacífico.
Para completarlo antes que termine su mandato, el presidente quiere que el Congreso adopte un procedimiento acelerado denominado Trade Promotion Authority (TPA). Legalmente el Congreso debe aprobar todo acuerdo comercial aprobado por el Ejecutivo, pero con un TPA sólo podría pronunciarse sobre el mismo -a favor o en contra- pero sin realizarle modificaciones.
Sólo un día después de que los demócratas del Senado bloqueasen la medida por 52 votos a favor y 45 en contra (ésta requiere 60 votos para ser aprobada), el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, anunció que permitirá una votación separada que los demócratas exigían para dar su apoyo.
El martes por la tarde, después del bloqueo en el Senado, Obama se reunió con diez senadores demócratas para tratar de convencerlos de que apoyen la legislación.
La votación separada que se concedió a los demócratas pretende sacar adelante una ley para proteger a las compañías estadounidenses ante posibles casos de manipulación de divisas en otros países, que los sindicatos consideran que perjudican a la competitividad y, por extensión, a los trabajadores.
El TPA se aplicaría a todos los acuerdos negociados por el actual presidente, y su sucesor, hasta julio de 2018, y potencialmente hasta 2021 si el próximo mandatario pidiera una prolongación, lo que podría beneficiar también al acuerdo que se negocia actualmente con la Unión Europea (TTIP).
En caso de ser adoptada por el Senado, el texto pasará a la Cámara de Representantes donde también es prioritario para la mayoría republicana. "Más comercio igualitario, más empleos para los estadounidenses", señaló el presidente de la Cámara, John Boehner.
Antes de esta votación, los senadores aprobaron dos propuestas de ley vinculadas al comercio internacional. Una que codificaría programas de control de las aduanas y fronteras e incluye un artículo controvertido, criticado por la Casa Blanca, que obligaría a la administración a cuestionar a países que manipulen su moneda para subsidiar sus exportaciones hacia EE.UU., una medida que apunta a China y Japón.
| Agencias AFP, Reuters y EFE, y Ámbito Financiero |


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