28 de agosto 2009 - 00:43

La CIA practicó “submarino” 183 veces a un sospechoso

• Documentos desclasificados revelan técnicas de la era Bush

El jeque Jaled Mohamed, presunto autor intelectual de los atentados del 11 de setiembre, es uno de los acusados de terrorismo que más veces fue sometido a torturas en cárceles de la CIA fuera de EE.UU.
El jeque Jaled Mohamed, presunto autor intelectual de los atentados del 11 de setiembre, es uno de los acusados de terrorismo que más veces fue sometido a torturas en cárceles de la CIA fuera de EE.UU.
Washington - Decenas de documentos públicos de EE.UU., que fueron desclasificados esta semana, permitieron que salieran a la luz más detalles sobre las torturas que la CIA norteamericana aplicaba en las cárceles secretas en el exterior, en la denominada lucha contra el terrorismo.

Por ejemplo, un sospechoso de pertenecer a Al Qaeda podía ser forzado a estar de pie, casi desnudo, esposado, varios días sin dormir, y si eso fallaba para quebrar su voluntad, había otros métodos a disposición de los interrogadores, algunos de ellos, miembros de firmas privadas de seguridad.

Por ejemplo, tenían autorización de dar bofetadas a los detenidos, forzarlos a asumir posiciones incómodas y mantenerlos despiertos por 11 días consecutivos. Si eso no funcionaba, podían colocarles un collar sujeto a una correa en el cuello y lanzar al sospechoso repetidamente contra una pared. Estaba también permitido meter al sospechoso en una caja negra y dejarlo ahí durante 18 horas, y si se necesitaba ejercer más presión, podían colocar insectos dentro.

«La eficacia del programa depende de persuadir al detenido, al comenzar a aplicar estas técnicas, de que está a disposición de los interrogadores y de que no tiene control de su situación», resumió en 2007 Steven Bradbury, entonces fiscal de la Oficina de Asesoría Legal, que aconseja al presidente.

Según los documentos, tras los ataques del 11 de setiembre de 2001, Estados Unidos desarrolló un «programa» global contra el terrorismo. En este marco, se concibió una lista de «técnicas de interrogatorio mejoradas», que luego fueron justificadas legalmente.

Cuando todo lo anterior fallaba, estaba el «submarino»: los interrogadores podían atar al detenido a un banco con sus pies más arriba que su cabeza, colocarle un trapo firmemente sobre su boca y su nariz, y volcarle agua sobre la cara.

«El flujo de aire es restringido de 20 a 40 segundos y la técnica produce la sensación de ahogo», según un informe revelador del inspector general de la CIA de 2004.

Al sospechoso se le permitía respirar hondo tres o cuatro veces y luego el submarino volvía a comenzar, durante un período de hasta 20 minutos, según el informe revelado el lunes.

Pero incluso con el permiso de usar estas técnicas, los interrogadores se desviaban de sus regulaciones, según el informe.

Había violaciones de las reglas en la aplicación del submarino, que fue utilizado contra al menos tres sospechosos de Al Qaeda, incluyendo el cerebro de los ataques del 11 de setiembre, jeque Jaled Mohamed. En vez de usar pequeñas cantidades de agua en el submarino, los interrogadores volcaban copiosas dosis sobre detenidos como Mohamed, quien fue sometido a esta técnica 183 veces.

Picana


Entre setiembre de 2001 y octubre de 2003, el informe señala que los interrogadores amenazaron a los detenidos con falsas ejecuciones, picana eléctrica y armas de fuego descargadas.

Amenazaron también con matar a los hijos de Mohamed, insinuaron que violarían a la madre de otro detenido, rasparon la piel de un detenido con un cepillo duro y estrangularon a otro hasta casi desmayarlo.

Los interrogadores estaban preocupados con algunas de las técnicas, y un agente de la CIA dijo durante la investigación del inspector general que temía ser puesto en una «lista de buscados», acusado de crímenes de guerra ante un tribunal internacional.

El informe de 2004 concluyó que «no hay duda de que el programa ha sido efectivo». En principio, las prisiones fueron cerradas por orden del presidente Barack Obama apenas asumió sus funciones.

Agencias AFP y Reuters

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