La Ciudad de Buenos Aires se convirtió ayer en un verdadero horno, con un sol abrasador y una temperatura agobiante que elevaron la sensación térmica por encima de los 39 grados y obligaron a un "alerta amarillo" emitido por el Servicio Meteorológico Nacional. El SMN informó que a raíz de la ola de calor que se registró en varios puntos del país, en las ciudades de Buenos Aires y de Rosario la temperatura máxima alcanzó los 36 grados. En tanto, en varias localidades de las provincias de Santa Fe y de Corrientes, alrededor de las 15 se registraron temperaturas que alcanzaron los 42 grados de térmica.
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