31 de julio 2015 - 00:00

La clase media se achica en Brasil

 San Pablo - Un dólar con la misma cotización que en 2003, la inflación disparada y una tasa de interés en su mayor nivel en nueve años son algunas de las cifras, cada vez más rojas, que los brasileños tienen que sortear cada día para cerrar sus cuentas a fin de mes.

Rosana Anunciada es madre de familia y, para ella, como para millones de brasileños, "las cuentas no paran de subir". "El poder de compra de los brasileños disminuyó mucho, veníamos de un crecimiento muy grande y ahora está parado", relató esta gerenta comercial.

Y es que la clase media brasileña, uno de los principales motores de la economía de los últimos años, echó el freno, pues las restricciones en el acceso al crédito, la subida de los intereses a niveles históricos (372% para tarjetas de crédito y 241% para sobregiros) y el creciente endeudamiento obligaron a las familias a apretarse el cinturón.

En los pasillos del supermercado tan sólo se habla de lo caras que se están poniendo de nuevo las cosas y la tasa de inflación aumenta sin pausa, hasta llagar al 8,89% el pasado junio y, según las proyecciones oficiales, rozará los dos dígitos este año, cuando alcanzará su mayor nivel desde 2003.

"Antes se sentía en algunos productos, pero ahora se nota en todos, sobre todo en las verduras", comentó Mauricio Moreira, que desde hace algunos meses está desempleado.

Al aumento del precio de los productos también contribuyó el encarecimiento del dólar, que esta semana llegó a sobrepasar los 3,43 reales a media sesión, el mayor valor desde 2003, y acumula una subida de alrededor del 25% en lo que va del año.

Pero no sólo los alimentos fueron impulsores de la inflación y la subida del billete verde, pues los pasajes internacionales, el hospedaje y la alimentación en el exterior se encarecieron y los turistas brasileños disminuyeron sus gastos en el extranjero.

A estas circunstancias se suma la caída en picado de la confianza de los consumidores, que en julio llegó a su nivel más bajo desde 2005 y retrajo todavía más el ímpetu de compras de los brasileños.

El descenso de la confianza coincide con la delicada situación de la economía brasileña, la cual, si se cumplen las proyecciones, terminará el año con una contracción cercana al 1,5%, la peor desde inicios de 1990.

Presionado dentro y fuera, el Gobierno decidió promover a principios de este año un plan de ajuste fiscal para reequilibrar las cuentas públicas y terminar 2015 con un saldo positivo de 66.300 millones de reales, equivalentes a 19.928 millones de dólares.

Pero el ministro de Hacienda de Brasil, Joaquim Levy, admitió que no conseguirá alcanzar el superávit fiscal primario fijado para este año, por lo que redujo la meta desde el equivalente al 1,1% del PBI hasta el 0,15% y aumentó la incertidumbre económica.

Agencia EFE

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