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La clásica violencia
Imágenes de los incidentes entre los hinchas de Newell’s y la Policía
El partido era sin público visitante, sin embargo un numeroso grupo de hinchas de Newells se reunieron en su propia cancha, no se sabe si para verlo por televisión o intentar ingresar al estadio de Rosario Central. Lo cierto es que pasaron hinchas de Central por delante del estadio y arrojaron piedras a esos hinchas que respondieron de la misma manera y con algunos disparos.
La Policía santafesina intervino con balas de goma y el escándalo se generalizó. Allí fue herido en el abdomen el oficial Orellano y también fue asaltado el fotógrafo del diario El Ciudadano de Rosario, José Luis García, a quien le robaron la cámara y la memoria donde tenía las fotos sacadas. En medio de esa batahola llegaron refuerzos policiales y cuando la cosa se tranquilizó se encontró una pistola nueve milímetros en el baño del estadio.
El presidente de Newells, Guillermo Lorente, le pidió garantías a las autoridades policiales y después de reunirse con el ministro de Seguridad, Oscar Lamberto, se decidió que el partido fuera suspendido. Mientras tanto los jugadores de Rosario Central esperaban en el estadio y sus pares de Newells nunca salieron de la concentración de Ricardone.
El presidente de Rosario Central, Norberto Speciale, confirmó que el partido fue suspendido «por falta de garantías» y que se lo había comunicado el secretario de Seguridad, Matías Drivet, pero después le echó la culpa de la suspensión a Newells: «La decisión (de suspender el encuentro) no pasa por nosotros en este momento», y que se siente «muy triste» por no poder jugar el partido. Entiende que «un grupo minoritario de gente generó esto, manejan las decisiones, pero es problema de cada club, el que tenga un club de talibanes que manejan las decisiones que lo solucione».
En cambio el técnico Miguel Ángel Russo trató de bajarle los decibeles a la violencia: «Tenemos que tratar de no encender más este clásico. Los que conocemos Rosario sabemos que Central-Newells es de lo más importante a nivel futbolístico, a nivel social, a nivel cultural. Cada uno desde su lugar debe hacer las cosas que sabe hacer mejor. Y el resto de la sociedad deberá interpretar qué es lo más conveniente hacer».
El presidente de Newells, Guillermo Lorente, dijo que «no había ningún tipo de garantías para que Newells vaya a jugar al estadio de Central» y después explicó: «La cosa nace de un estado de locura generalizado, no es casualidad que existieron nueve atentados hace una semana y media, acá uno hizo todo el esfuerzo que era cómico ver que viajábamos juntos para poder llegar a un estadio y de golpe pasó todo esto que obligó a volver acá, al club».


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