Las entidades patronales europeas sostienen que las rígidas leyes laborales de la UE restan competitividad a sus productos en comparación con los de otros países y bloques del mundo desarrollado. Es por ello que condenaron ayer el voto negativo del Parlamento Europeo a la prolongación de la semana laboral de 48 a 65 horas, una iniciativa que había sido liderada por Gran Bretaña. A continuación, los principales rasgos de las legislaciones laborales vigentes en las principales economías el mundo.
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EE.UU. La semana laboral estadounidense es de 40 horas y las horas extras se deben pagar al 150%. Sin embargo, en la práctica, y sobre todo en trabajos calificados, rara vez se cumple el límite.
Alemania. Los oficios con turnos de guardia se pueden prolongar hasta las 48 horas semanales. Pero, en promedio, una semana laboral es de 39,5 horas, sin contar las horas extra.
Francia. Rigen en teoría las 35 horas semanales impuestas por los socialistas, aunque hoy en condiciones mucho más flexibles. Nicolas Sarkozy se planteó modificar este escenario, lo que le valió un fuerte enfrentamiento con los sindicatos.
Italia. La carga laboral normal está establecida en 40 horas semanales, pero ya desde el anterior gobierno de Silvio Berlusconi se permite superar el techo máximo de 48 horas, aunque con descansos obligatorios: 11 horas cada 24 trabajadas, 24 cada siete días. Un mes de vacaciones.
España. El tope de trabajo es de 40 horas semanales, pero la alta desocupación de los últimos 20 años hizo que el país se haya transformado en uno de los de mayor flexibilidad de Europa.
China. Desde 1995, rigen las 8 horas diarias y el tiempo extra no debe superar las 3 horas. En un mes, no se pueden realizar más de 36 horas suplementarias, lo que fija el tiempo de trabajo semanal máximo en 49 horas.
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