Las mejoras económicas y la recuperación de la confianza en el país fueron recalcadas por el primer ministro luso, Pedro Passos Coelho, de signo conservador, quien se congratuló de haber conseguido cumplir su principal misión al frente del Gobierno, la de "prescindir de la troika" después de un "esfuerzo colosal". El mensaje de "misión cumplida" también fue empuñado por el número dos del Ejecutivo, el viceprimer ministro Paulo Portas, quien subrayó que Lisboa consiguió una "salida limpia" del rescate. "No les pedimos ni más tiempo ni más dinero. Tuvimos una salida limpia y nadie impuso un programa cautelar", recordó.
No obstante, en el último año tampoco se produjeron grandes cambios en las políticas de austeridad aplicadas por el Ejecutivo luso, que defiende la necesidad de cumplir con los objetivos de déficit público y justifica con eso la elevada carga fiscal. Las diferencias más notables en este período se registraron en el debate público, donde la discusión de temas económicos quedó atrás y la política ganó fuerza, más todavía debido a las elecciones legislativas, que se celebrarán en septiembre u octubre. La atención mediática la coparon la detención y posterior encarcelamiento del ex primer ministro socialista José Sócrates (en funciones cuando Portugal pidió oficialmente el rescate), el sorprendente derrumbe del Grupo Espírito Santo, bajo la sospecha de irregularidades contables, o el escándalo "Monte Branco", considerado el mayor caso de fraude fiscal y blanqueo detectado en el país. Tanto es así que la palabra del año elegida por los portugueses en 2014 fue "corrupción", heredera de otras vinculadas a la crisis como "austeridad" (2011) o "entroikado" (2012).
El PBI luso aumentó un 0,9% en 2014 y se prevé que se incremente un 1,7% en 2015, mientras que en los tres ejercicios consecutivos (2011-2013) en caída perdió un 1,8%, un 3,3% y un 1,4%, respectivamente. De hecho, según datos del FMI, Lisboa continúa presentando problemas para acelerar su crecimiento y será la séptima economía más lenta del planeta entre 2011 y 2020. La evolución del desempleo refleja a la perfección las dificultades de Portugal para despegar pese a la marcha de la troika, ya que para 2015 se estima una tasa de paro del 13,4%, apenas 5 décimas mejor que en 2014 y aun superior a la de 2011.
| Agencia EFE |


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