La única solución para resolver una corrida cambiaria -que no es otra cosa que una elevada percepción del riesgo de la tenencia de la moneda- es el retorno de la confianza en la moneda local. Por esto los economistas y comunicadores sociales, en especial los "nac & pop", que propugnan un incremento de las tasas que se pagan a los ahorristas y otras medidas que "sequen" la plaza (apuntando a eliminar el efectivo disponible para la compra de moneda extranjera) para frenarla se equivocan. No porque las tasas no deban subir o bajar lo que tengan que hacerlo, hasta un punto de equilibrio que beneficie a los ahorristas y tomadores de dinero, sino porque "per se" no sirve ni como mecanismo de eliminación ni de arbitraje del riesgo. Si bien la suba/baja de la tasa puede ser una cuestión de justicia -su liberación siempre lo es-, como medida para frenar una corrida cambiaria sólo importa por su "contenido informativo". Secar la plaza puede entonces empeorar la situación -si genera más desconfianza, incrementa la velocidad de circulación del dinero; i.e. inflación-, haciendo que el apetito por las monedas extranjeras crezca de manera exponencial. Esto es especialmente cierto en las economías "represivas" o neofascistas donde en base a una dialéctica marxista los populismos buscan beneficiar a una parte de la sociedad a costa de otra para conservar su poder. Cualquier aparente solución será entonces parcial y momentánea. Conclusión, si la confianza no retorna, los funcionarios que no son "del palo" "volarán" en el corto plazo, la economía será más represiva y la gente más pobre y menos libre. En definitiva, nada bueno. Ayer el Dow avanzó por primera vez en seis ruedas al trepar el 0,57%, a 15.928,56 puntos.
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