25 de septiembre 2013 - 00:00

La corrupción oficial

La corrupción oficial
Desde la izquierda y el populismo existe cierta idea de que los reguladores estatales, por el mero hecho de serlo, son honrados y eficientes. La realidad es que desde los trabajos de James Buchanan (Nobel de Economía 1986, murió a principios de este año a los 93 años) examinando cómo funcionan los gobiernos, quedó demostrado que en todo caso ésa es una idea romántica y que más frecuentemente los procesos políticos terminan intensificando los problemas en lugar de resolverlos.

Menos técnico, Lord Acton enunció en 1887 aquello de "el poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente" y si retrocedemos aún más, en el 400 AC Aristófanes se regodeaba burlándose de la corrupción oficial del Gobierno ateniense. El primer caso de "insider trading" en nuestro continente lo protagonizó en 1791 William Duer, asistente del secretario del Tesoro Alexander Hamilton, aprovechando su acceso a la información privilegiada para especular con los bonos estatales. La aventura terminó mal: en 1792 el mercado sufrió un crac y Duer murió en prisión unos años más tarde (el último escándalo importante en los EE.UU. involucrando varios congresistas es de fines de 2011). En el otro extremo del continente el primer caso lo protagonizaron Bernardino Rivadavia y Juan Facundo Quiroga (enemigos acérrimos) en 1824, con la venta de acciones mineras del cerro Famatina. ¿Vale preguntarse entonces qué defensa queda en los mercados bajo regulación estatal, contra el/los reguladores corruptos? Retrocediendo un 0,43 por ciento al cerrar en 15.334,59 puntos, finalmente el Dow dejó atrás todas las noticias de la semana pasada. Las discusiones en Washington pesan, pero no son "noticia". Hay olor a que algo asoma en el horizonte.

Dejá tu comentario