Washington - La Corte Suprema autorizó ayer la venta de la Chrysler al grupo liderado por Fiat, en lo que es una victoria para la empresa estadounidense en reestructuración y para la administración de Barack Obama. Rechazó una petición, de fondos de pensiones del estado de Indiana y de otros grupos que se oponían a la venta, para retrasar el acuerdo y darles tiempo para enfrentar la propuesta de venta de Chrysler, que incluye además a un fondo sindical y a los gobiernos de Canadá y Estados Unidos.
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En una sentencia de dos páginas, la Corte señaló que el grupo de fondos de pensiones del estado de Indiana que apeló el acuerdo «no mostró que las circunstancias justificaran una suspensión» de la venta. La disputa por Chrysler enfrentó por primera vez a la Corte Suprema con cuestiones que involucraban al Gobierno para combatir la crisis económica. Chrysler y la administración Obama instaron a la Corte a permitir la venta, argumentando que un retraso prolongado podría arruinar el acuerdo, dando lugar a la liquidación del fabricante de Detroit y la pérdida de más de 38.000 puestos de trabajo. El acuerdo con Fiat establece un plazo hasta el 15 de junio para cerrar la venta.
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