14 de enero 2010 - 00:00

La Corte y Blejer piden al Gobierno algo imposible: un acuerdo político

Néstor Kirchner, Ricardo Lorenzetti, Mario Blejer
Néstor Kirchner, Ricardo Lorenzetti, Mario Blejer
En Olivos se recibieron ayer dos noticias preocupantes que volvieron a enardecer los ánimos del matrimonio presidencial en la crisis desatada por el manejo de las reservas. Por un lado, la Corte comenzó a enviar señales sobre la necesidad de llegar a una «solución política» que incluya al Congreso de la Nación; mientras Mario Blejer, el hombre elegido para suceder a Martín Redrado, ahora reclama un «acuerdo político que incluya a la oposición» para aceptar el cargo. Las dos definiciones complican al Gobierno en un punto clave: en ambos casos se debería negociar con la oposición la salida del conflicto por la creación del Fondo del Bicentenario y el reemplazo de Redrado al frente del Banco Central, y esa alternativa no parece hoy posible.

Desde cuatro fuentes oficiales diferentes, Néstor y Cristina Kirchner recibieron, indirectamente y por vías informales, señales de la Corte Suprema de Justicia sobre cómo se comportaría el tribunal si eventualmente debiera resolver la cuestión. Al menos tres de sus jueces y un cuarto magistrado (camarista) tomaron contacto informal en las últimas horas con diferentes funcionarios cercanos al matrimonio presidencial, para adelantar cuál sería la posible tendencia de un eventual fallo de la Corte. El criterio básico es que el tribunal debería evitar al máximo tener que formar parte de los conflictos políticos entre un Gobierno y la oposición, y que sea el debate y la negociación entre éstos los que luego necesariamente deriven en un acuerdo que finalmente avale la Corte.

Ésta sería la teoría de, por ejemplo, los jueces Carlos Fayt y Ricardo Lorenzetti, cuyas jurisprudencias (tanto en fallos como en declaraciones) hablan de la necesidad de no recurrir a la Justicia cuando el problema es político; y de la obligación de la Corte de presionar para que sea en ámbitos legislativos donde se encuentren las soluciones de fondo para los debates gubernamentales. En la misma línea se manifestaron en algunas oportunidades Elena Highton de Nolasco y Eugenio Zafaroni, que consideran que la Corte es el ámbito para resolver algunas cuestiones de fondo y estructurales, y no problemas derivados de conflictos políticos entre el Gobierno y la oposición.

Repetición

En la misma línea de razonamiento se especula que pueden pronunciarse Marta Herrera y Clara do Pico, las dos juezas que desde el próximo lunes integrarán la Cámara de Apelación en lo Contencioso Administrativo que podrían tener que decidir sobre la situación de las reservas y la estabilidad, y que históricamente siguen la línea de consejo de la Corte en general y de Enrique Petracchi en particular.

En otras palabras: se repetiría el escenario de la Resolución 125 y la crisis del campo, cuando desde la Corte se le envió el mensaje al Gobierno de que la Justicia fallaría obligándolo a que resuelva la crisis en el Congreso; decisión que luego Cristina de Kirchner aceptó y terminó con el voto no positivo del vicepresidente Julio César Cleto Cobos. En esa oportunidad, fue a través de un contacto directo entre Ricardo Lorenzetti y el procurador general de la Nación, Horacio Riggi, como se transmitió el mensaje desde la Corte al Ejecutivo, que terminó forzando la decisión presidencial de enviar el caso de las retenciones a la soja al Poder Legislativo. Si se diera este panorama, la sombra de una «126» se profundizaría.

No fueron los únicos datos complicados que llegaron ayer a Olivos. Funcionarios del Gobierno que mantienen contactos directos e indirectos con Mario Blejer no trajeron buenas noticias. El candidato oficial a suceder a Martín Redrado se reunió personalmente o habló telefónicamente en las últimas horas con dos ex presidentes del Banco Central y varios políticos de la oposición para conocer sus opiniones sobre la situación y su llegada a la entidad. El economista consultó específicamente sobre la situación política del país y la visión opositora que se mantendrá en el Congreso, cuando eventualmente se trate la situación de las reservas y de Martín Redrado. Según lo que recogió Blejer en su recorrida, la llegada de ambos casos al Congreso sería a esta altura irremediable.

Esto habría llevado a que el candidato tomara una decisión: ya no sólo exigiría que Redrado renuncie, sino que además sólo aceptaría llegar al Central con un acuerdo político amplio que incluya un debate en el Senado donde el voto positivo sume a la oposición. Según Blejer, sólo bajo esas circunstancias su gestión podría sostenerse en el tiempo. Ante el panorama, desde Olivos, ya se analizan alternativas a la llegada de Blejer al Central.

Hay en este sentido tres nombres que circularon: la continuidad de Miguel Pesce, la llegada del viceministro de Economía, Roberto Feletti, y hasta el retorno a las filas K del ex titular del Palacio de Hacienda Carlos Fernández, hoy director en el Banco Provincia. Aquí, y repitiendo como un espejo el caso de la Corte, Blejer le exige al Gobierno un imposible para el folclore K: que el matrimonio presidencial acepte que la renuncia de Redrado, la habilitación del Fondo del Bicentenario y la llegada de Blejer surjan de un acuerdo político negociado en el Congreso, donde el oficialismo es, además, minoría.

Mientras tanto, Néstor y Cristina Kirchner continuaron ayer diseñando e instruyendo sobre la manera en que deberá enfrentarse mediáticamente la crisis. A la fórmula de adjudicar todo a una confabulación cruzada entre el juez Thomas Griesa, los fondos buitre, Cobos, Redrado, la prensa, la oposición y la Justicia local; se agrega ahora una tesis: la deuda debía haberse declarado legítima o ilegítima en el primer Gobierno desde el retorno de la democracia, esto es, el de Raúl Alfonsín.

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