La eclosión de la crisis financiera internacional impacta de manera bastante importante en el mercado local del entretenimiento hogareño, lo que obliga a todos sus protagonistas a asumir nuevas estrategias para mantener los niveles de consumo de los últimos años.
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Uno de los problemas principales que señalan los editores vernáculos es el de la no demasiado oculta industria del copiado ilegal, que cada vez se hace más sofisticada y que se beneficia con las políticas adoptadas por los estudios generadores de contenidos, que siguen trabajando con una lógica que responde a los tiempos previos a la masificación de Internet. Por ejemplo, mientras que en Argentina, la «ventana» temporal entre el estreno en salas de una película y su salida en DVD es de tres meses, en países como Rusia o China -y como medida, justamente, para combatir la piratería- es de tan sólo 30 días lo que, Internet mediante, es directamente suicida, porque de esa manera circulan en todo el mundo copias de las ediciones en DVD de películas que siguen en cartel en nuestro país, o que ni siquiera se han estrenado.
Por la mecánica descripta anteriormente, la lucha contra el copiado ilegal se hace cada día más difícil, y más si se tiene en cuenta que la cadena de valor legal es mucho más extensa que la ilegal, y está supeditada, en casi todos los casos, a imperativos económicos impuestos desde realidades económicas diferentes a la nuestra.
De esta manera, no es mala idea observar las estrategias adoptadas en otros países, trabajar sobre los productos de catálogo -mucho menos atractivos para el copiado ilegal pero, a la vez, más requeridos por los coleccionistas, que son más fieles a la hora de comprar- e incluso pensar la posibilidad de generar «DVD por demanda», como ha comenzado a hacer Warner Bros. en los Estados Unidos. Si por razones de volumen, regalías, políticas erróneas de los estudios o cadena de valor, no se pueden rebajar los precios al público, la batalla contra el copiado ilegal no sólo es inútil sino que, a la larga, resultará exageradamente onerosa.
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