4 de mayo 2016 - 00:00

La crisis, en la llegada de la antorcha olímpica

Dilma Rousseff le entregó ayer la antorcha olímpica a la bicampeona de vóleibol Paula Claudino, capitana del seleccionado que este año buscará su tercera presea dorada.
Dilma Rousseff le entregó ayer la antorcha olímpica a la bicampeona de vóleibol Paula Claudino, capitana del seleccionado que este año buscará su tercera presea dorada.
Brasilia - El encendido de la antorcha olímpica de los Juegos de Río quedó ayer salpicado por la crisis política que atraviesa Brasil debido al discurso de la presidenta Dilma Rousseff, a riesgo de ser desplazada del poder. "Sabemos que hoy existen dificultades en nuestro país, tenemos conocimientos de que hay inestabilidad", admitió Rousseff durante el acto realizado en el Palacio del Planalto, sede del Gobierno en Brasilia.

El máximo dirigente del Comité Olímpico Brasileño (COB), Carlos Arthut Nuzman, arribó ayer a la mañana a Brasilia procedente de Suiza con la antorcha olímpica que recorrerá más de 300 ciudades hasta el inicio de las competencias, el 5 de agosto. En el discurso que pronunció ayer ante varios deportistas de elite que participarán en los Juegos, Rousseff aseguró que Brasil vive un "período de la historia difícil, muy difícil, verdaderamente crítico". Y agregó que Brasil es un "país cuyo pueblo sabe luchar por sus derechos y que se precia de saber proteger a su democracia". "Lo que vale es la lucha y nosotros sabemos luchar", enfatizó. En ese momento, parte del público comenzó a cantar consignas contra el "golpe" y coreó: "Dilma, guerrera del pueblo brasileño" . Pero, a pesar de las "dificultades políticas que sufrimos -continuó Rousseff- estoy segura de que daremos la mejor recepción a todos los atletas y a todos los visitantes extranjeros".

Agencia ANSA

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