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La cuna normalista argentina
La «Escuela Normal» del documental de Celina Murga es la N° 5 de Paraná, la primera formadora de maestros que tuvo el país, creada por Sarmiento en 1871.
Siguiendo la moda del documental «observacional», Celina Murga ofrece aquí una serie de viñetas de un año lectivo en un colegio secundario de provincia. Chicos malentrazados están tirados en el piso o se tiran bombuchas de agua, docentes varios lucen cara de empleados públicos, una jovencita descreída reclama contra la invocación a Dios en el preámbulo de la Constitución de 1853, otra replica con excusas cuando la profesora está pidiendo mayor dedicación en los trabajos prácticos, ambas militan en respectivas listas de elecciones para el centro de estudiantes, la jefa de preceptores va de un lado a otro resolviendo entuertos, se suceden momentos simpáticos o anodinos, los meses pasan, las elecciones pasan, todos se reciben. De pronto, como un bonus, aparece una reunión de egresadas de 1928, gozosas del espíritu de su época, celebrando también la inocente rebeldía de una antigua maestra ya centenaria.
La intención declarada de este trabajo fue observar la ejercitación juvenil en procesos políticos tempranos. Eso se percibe, pero lo que más se aprecia es el trabajo imparable de la jefa de preceptoras cumpliendo su compromiso laboral. Ella enseña con el ejemplo, y se merecería una película, una estatua, y un buen sueldo. Del resto, también se aprecia por suerte el buen mantenimiento del edificio, que en 2009 fue declarado monumento histórico nacional.
Se trata de la Escuela Normal de Paraná, la primera escuela forjadora de maestros que tuvo el país, abierta en 1871 por Sarmiento y su ministro Avellaneda en el mismo sitio donde antes funcionara el gobierno de la Confederación. Cuna del normalismo argentino, con sus primeros directores George Stearns y José María Torres, español. Centro de la filosofía positivista en el país. Cuna de los jardines de infantes de Latinoamérica, con Sarah Chamberlain de Eccleston y Rosarito Vera Peñaloza. Esos nombres, y los de Pizzurno, Magnasco, Julio Argentino Roca, que impuso la Ley 1420 de enseñanza laica, gratuita y obligatoria, Bavio, Carbó, eran reverenciados en otros tiempos. Y los de Brasesco, Facundo Arce, «la Tola» Bovolini, verdaderos Amadeo Jacques del litoral, en la segunda mitad del Siglo XX. Acaso el documental que ahora vemos podría complementarse, y confrontarse, con otro llamado «1420. La aventura de educar», de Raúl Tosso, 2004, que en su momento tuvo escasa y nula difusión.
P.S.


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