30 de junio 2009 - 00:00

La derrota del Gobierno trajo euforia en bonos: ganaron 11%

El mercado, al celebrar su derrota con fuertes alzas en los bonos y baja en el dólar, le dio una oportunidad al Gobierno. Si «desmoreniza» la economía, se quita presiones a futuro y se consigue financiamiento a tasas más bajas. Si no lo hace, toda la suba en algún momento se convertirá en una fuerte toma de ganancias con los resultados habituales: desmoronamiento de los bonos y alza fuerte de la demanda de dólares.

La lectura que hizo el mercado fue amplia y por eso buscó los bonos más largos. Al haber presidenciables para 2011 que no son afectos al dirigismo económico, comenzaron a cotizar los bonos con vencimientos posteriores a esa fecha. Se viene un Gobierno «promercado», ironizó un operador.

Sólo así se explica que en Wall Street, el Discount en dólares legislación Nueva York haya subido el 10,44%, mientras el Par en la misma moneda y legislación avanzó el 11%.

Los bonos posdefault en dólares, que son más cortos y se operaron en Buenos Aires, tuvieron alzas sorprendentes porque ya venían acumulando importantes subas. El Boden 2015 avanzó el 8,30% y en el mes acumula una mejora del 30%. El Boden 2012 subió el 8,33% y los Bonar en sus distintas versiones superaron el 6%. Los bonos en pesos también encontraron compradores. El Discount, el principal bono del canje, mejoró casi el 7%. El Par en pesos, avanzó el 9%. No llamó la atención que no haya habido interesados por el cupón PBI porque nadie cree que la economía crecerá lo suficiente como para apostar a estos derivados. Si se «desmoreniza» la economía, el crecimiento no será tan alto como lo muestra el INDEC ni la inflación tan baja.

Sobresaliente

Entre los bonos posdefault en moneda local que indexan por el costo de vida, el Bogar sobresalió con un alza del 8,50%. Este título había perdido el 10% entre el lunes y el martes de la semana pasada. Otro bono de buen comportamiento fue el Bocon Pro12, que subió el 7,60%. El resto de los bonos posdefault tuvo alzas de entre el 1% y el 6%.

Los negocios en el Mercado Abierto Electrónico (MAE) estuvieron en un nivel habitual al tocar $ 995 millones.

El dólar también recibió los favores del mercado. Bajó un centavo, a $ 3,80 en las casas de cambio, pero lo que más agradó al Banco Central fue el derrumbe del dólar marginal, que perdió 5 centavos al cerrar a $ 3,84. El dólar «contado con liquidación», que se utiliza para evadir divisas al exterior, siguió firme en $ 3,95.

En el Forex-MAE, el principal mercado mayorista, el dólar abrió a $ 3,7950. Al instante aparecieron dos bancos colocando órdenes de compra para probar el comportamiento de la entidad que preside Martín Redrado. La respuesta fue inmediata: la mesa del Central vendió lo que le pedían (alrededor de u$s 1 millón). Al instante, todo se estabilizó y el dólar finalizó la rueda a $ 3,79 con el Central comprando muy poco. Al cierre del día le quedó un saldo favorable de alrededor de u$s 5 millones, pero perdió casi u$s 200 millones de reservas porque pagó los cupones del Discount en dólares.

El Central aprovechó este retroceso de la moneda de Estados Unidos para hacer «roll over» en las posiciones de los mercados de futuro. Como fue fuerte vendedor de dólares durante la semana pasada, cerró algunas posiciones y tomó ganancias. Las operaciones en el OCT-MAE y el Rofex sumaron alrededor de u$s 40 millones.

El dólar a fin de mes bajó el 0,21% al cotizar a $ 3,7915. Todas las posiciones cortas, que fue donde intervino el Central, retrocedieron, mientras que las más largas subieron. El dólar a fin de año quedó a $ 4,35 y subió el 0,06%.

La euforia puede debilitarse hoy porque en la conferencia de prensa, la presidente Cristina de Kirchner no dio señales favorables al mercado. Defendió al INDEC y esto puede afectar a los bonos en pesos.

Detrás de las subas de los títulos argentinos están aguardando los bonos defaulteados que no entraron en el canje. Si bien no se concretaron operaciones, hubo sondeos y todos arrojaron mejores precios.

Las subas parecen producirse en la oscuridad, porque el Gobierno no da certezas. El mercado actúa siguiendo su instinto.

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