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La despedida dejó dudasdecara alfuturo
Una constante. La supremacía del equipo irlandés sobre el argentino se dio durante los ochenta minutos de juego.
Los irlandeses demostraron ser superiores en cuanto a la potencia física. Al pack argentino le costó de sobremanera dar el paso adelante y de esa forma el dominio fue cambiando lentamente. Y eso se tradujo en tantos. A los 12, Jonathan Sexton aprovechó tres errores argentinos en una misma jugada y anotó con un penal. A los 19, tras un juego rápido de manos, Stephen Ferris llegó al try para dejar las cosas 10 a 0. El primer tiempo se cerró con otros tres penales de Sexton y uno de Contepomi (impreciso en sus disparos). Argentina se iba al descanso abajo por 19-3 y en el complemento tenía la responsabilidad de ir a buscar el partido. Lo intentó, pero cada ataque fue una demostración de desorden y escasa coordinación. Una vez más, desaprobó en el juego de manos. En ese rubro, las variantes a la hora de limpiar el juego son escasas. Amén de un Nicolás Vergallo al que todavía le falta lucidez a la salida de los rucks.
En el segundo tiempo, Irlanda le cedió terreno y posesión a Los Pumas. Sin embargo, la falta de trabajo en ataque se notó y las variantes nunca aparecieron. Además, la solidez defensiva demostrada ante franceses e italianos en los partidos anteriores ahora no lo era tal. Dio la sensación de que si los irlandeses apretaban el acelerador, conseguían meter en problemas al equipo nacional. El partido se cerró con dos penales de Contepomi, uno de Sexton y un try anotado sobre el final por D'Arcy.
La gira dejó muchos más interrogantes que certezas. Falta un pateador confiable, un pack que esté a la altura de los mejores y variantes en ataque. Seguramente, Santiago Phelan ya debe estar pensando en el equipo del futuro.

