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La economía paraguaya, una incógnita
El nuevo ministro de Hacienda, Manuel Ferreira, asumió ayer el cargo con la promesa de «mantener un ambiente de previsibilidad y mucha racionalidad en el campo económico», y fortalecer los ministerios de Obras y de Ganadería «para generar empleo».
También impulsará el Impuesto a la Renta Personal (IRP), que ya fue aprobado en el Congreso de Diputados, pero que está estancado en el Senado, cámaras dominadas ampliamente por la oposición a Lugo, que también habían demorado la liberación de unos 479 millones de dólares en créditos internacionales.
Las últimas cifras globales sobre la economía datan de fines del año pasado, cuando el entonces ministro de Hacienda Dionisio Borda presentó el proyecto de Presupuesto General de la Nación (PGN) para el ejercicio fiscal 2012.
Se solicitaron entonces 6.446 millones de dólares -que fueron reducidos a 6.139 millones- para «aplicar los planes de desarrollo económico con inclusión social, con énfasis en la reducción de la pobreza y la desigualdad».
El Gobierno de Lugo se proponía aumentar la inversión en salud, educación, vivienda, tierras para la reforma agraria e infraestructuras económicas y sociales, lo que hacía necesario crear nuevos instrumentos tributarios, entre ellos el IRP.
En 2010 la economía paraguaya experimentó un crecimiento del 15%, con una inflación del 7,2%, un superávit fiscal del 1,4% del Producto Bruto Interno (PBI) y una deuda pública de cerca del 15,4% del PIB.
Las salientes autoridades económicas, encabezadas por Borda, estimaban que el crecimiento con estabilidad macroeconómica continuaría en este 2012, aunque siempre dependiendo del impacto de la crisis en Estados Unidos y Europa, a lo que se agrega ahora la crisis institucional interna.
El nuevo equipo económico encabezado por Manuel Ferreira deberá enfrentar un índice de pobreza del 35,1% de la población, de unos 6 millones de habitantes, y una pobreza extrema del 18,8%.
La clave para encauzar esta situación estará en las relaciones del nuevo Ejecutivo con el Congreso, dominado por el Partido Colorado, que pese al acuerdo alcanzado para destituir a Lugo, ya advirtió que seguirá siendo oposición.


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