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La economía que viene
El periodista dialoga con el decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, Alberto Barbieri, para quien la crisis internacional estableció un cambio de paradigmas en la formación de los economistas. «Se redescubrió el hecho de que se trata de una ciencia social y no de una exacta», explicó Barbieri, quien acaba de ser reconocido como Fellowship Honoris Causa de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Respecto del intenso año en cuanto a paritarias que recién comienza, el decano señaló que «éste no es el año indicado para negociar, porque va a primar la promesa proselitista por encima de las posibilidades», dijo.
Alberto Barbieri: En el mundo se cuestionó a los principales centros de estudios porque no visualizaron la repercusión social que podrían tener ciertas prácticas financieras que se venían realizando. Hubo una oleada de críticas contra la Bolsa de Nueva York y grupos de economistas liberales que fueron vistos como inhumanos. Hoy, en Harvard y en Oxford le dan mucha importancia al compromiso ético y social. Es el cambio más profundo desde la irrupción del pensamiento keynesiano. Resulta imposible estudiar sólo los modelos matemáticos y las relaciones aritméticas entre oferta y demanda, sin pensar en el hombre, que es el fin último.
P.: ¿Cuáles fueron los principales cambios conceptuales que introdujo la Gran Recesión?
A.B.: Es que la crisis todavía no llegó a su fin. El tema económico fue consecuencia de una serie de cambios generales que se están registrando. Al principio, uno veía un mundo globalizado, con fronteras entre países que desaparecían, y ante el primer quiebre volvemos a la situación anterior. Los países se cierran, buscan salvarse ellos sin importar el resto. Un ejemplo de esto es la guerra de monedas que estamos observando. Queda mucho por hacer en materia de integración.
P.: Cuesta creer que Irlanda sea el último país de la UE que necesite un rescate...
A.B.: No hay que descartar para nada nuevos rescates. Ahora la vemos a España, que salió a buscar el salvataje de China (el país asiático compraría deuda ibérica) y las naciones del este europeo, que tienen serios problemas en cuanto distribución del ingreso. Es un momento muy complicado y hay que esperar.
P.: En el plano local, ¿cómo vio el acercamiento al FMI para desarrollar un nuevo índice de inflación?
A.B.: Mi interpretación es que se trata de un acercamiento a los mercados. La intención del Ministerio de Economía es abrirse al mundo y es válido. De cualquier manera, acá sobran técnicos capaces para realizar este índice. Nosotros (las universidades) ya entregamos nuestra evaluación al respecto.
P.: Pero no hubo respuesta del Gobierno a esa evaluación...
A.B.: Una cosa es la necesidad que tiene la agenda de los medios de comunicación y otra es lo que evalúa el Gobierno en cuanto a las prioridades. Se van a tomar su tiempo para cotejar todas las opiniones al respecto.
Entrevista de Ignacio Ros


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