24 de noviembre 2010 - 00:00

La economía se enfrenta a un tiempo de desafíos

San Pablo - Datos económicos desalentadores alimentaban ayer preocupaciones sobre el futuro de la economía de Brasil, mientras los inversores apostaban a posibles alzas de la tasa de interés semanas antes de que asuma la presidenta electa, Dilma Rousseff.

Los precios al consumidor se aceleraron a mediados de noviembre, lo que empujó la inflación más lejos de la meta del Gobierno e incrementó las posibilidades de que el Banco Central eleve la tasa de interés en los próximos meses.

El déficit de la cuenta corriente de Brasil también empeoró en octubre en la comparación interanual, un reflejo en parte de la preocupante apreciación de la moneda local, el real.

El dato añade nerviosismo respecto del aún no anunciado equipo económico del próximo Gobierno. «Hay que tener confianza de que el equipo económico que llegué se dé cuenta de los riesgos y las recompensas de cada política monetaria. Francamente, lo que al mercado le gustaría ver es a un Banco Central fuerte y un ajuste fiscal, dados los excesos de los últimos años», afirmó Flavia Cattan-Naslausky, estratega de RBS Securities.

A pesar de las preocupaciones de corto plazo, pocos economistas creen que Brasil vaya a abandonar las políticas que lo ayudaron a convertirse en una potencia emergente, entre las que se incluyen la búsqueda de metas de inflación y un tipo de cambio flotante.

Sin embargo, abundan las especulaciones sobre las designaciones de Rousseff. Con la permanencia en el cargo del actual ministro de Hacienda, Guido Mantega, el foco se mudó hacia quién será el próximo presidente del Banco Central (ver aparte).

El lunes, una fuente gubernamental reveló que el actual jefe de la entidad, Henrique Meirelles, dejará el puesto, lo que provocó temores a que el próximo Gobierno pueda recortar la autonomía de facto del Banco Central.

Medios locales informaron ayer que Rousseff está considerando designar a Alexandre Tombini, director de Regulación Financiera del Banco Central y favorito del mercado, para que reemplace a Meirelles. El Banco Central declinó realizar comentarios.

Su designación podría ayudar a los mercados a recuperar su confianza en la independencia del Banco Central.

El Gobierno tiene un centro de meta de inflación de un 4,5% para este año y 2011, con una tolerancia de 2 puntos porcentuales hacia arriba o abajo.

Brasil ha crecido a un ritmo del 7% este año, en fuerte contraste con las economías desarrolladas que aún luchan por recuperarse de los efectos de la crisis económica, como Estados Unidos y Japón.

Agencia Reuters

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