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La escalada hace temer por otros rehenes
La guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) acostumbra incrementar sus ataques tiempo antes de las votaciones y de hecho en los últimos días ha sido notable el aumento de sus incursiones en departamentos del sur como Cauca, Huila y Nariño.
Aunque las FARC no se han atribuido el secuestro y posterior asesinato del gobernador del departamento (provincia) de Caquetá, Luis Francisco Cuéllar, , el Gobierno no tiene dudas de su autoría.
El hecho, por la importancia del cargo que ostentaba Cuéllar, es un golpe de gran magnitud en el inicio de una etapa de alta tensión del año electoral que se aproxima. Año en el que Ávaro Uribe debe definir, no sin polémicas, si será candidato a una segunda reelección.
Antecedente
Un ataque de esta dimensión puede ser comparado con el secuestro de Guillermo Gaviria, gobernador del departamento de Antioquia, quien en abril de 2002 fue hecho rehén junto con su asesor Gilberto Echeverri.
Ambos murieron en mayo de 2003 en una operación de rescate. Según la versión oficial, ambos fueron asesinados por los guerrilleros.
Más allá la mencionada tensión, la expectativa que se abre radica en la situación de los 23 militares y policías que las FARC tienen como rehenes, por cuya liberación exigen desde hace tiempo un canje por 500 guerrilleros presos.
Las FARC anunciaron en abril pasado que entregarán al sargento del Ejército Pablo Emilio Moncayo, que lleva doce años secuestrado, y los restos de un oficial de la Policía que murió en cautiverio. Después dijeron que también liberarán al soldado Josué Calvo, tomado rehén este año.
Aunque el Gobierno de Uribe aceptó que se integre una comisión que coordine la liberación con las FARC, las entregas siguen sin producirse. La senadora opositora Piedad Córdoba, figura clave en anteriores entregas de políticos que estaban secuestrados, estimó que eso tardará al menos un mes. Eso antes de los episodios de ayer, que anticipan un incremento de las acciones militares y un menor margen para cualquier intento humanitario.
Limbo
Así, la posible entrega de Moncayo y Calvo puede entrar ahora en un limbo.
El profesor de colegio Gustavo Moncayo, padre del militar cuya liberación fue anunciada por las FARC, expresó inquietud por la orden de Uribe de liberar por la fuerza a todos los rehenes y pidió que siga el proceso de entrega.
«Nosotros no tenemos la culpa (del secuestro del gobernador)», dijo Moncayo antes de que se encontrara el cadáver del funcionario. El hombre, que ha ganado popularidad por su militancia en favor de la liberación de su hijo, será candidato a diputado por la izquierda.
Las FARC iniciaron el secuestro de políticos a inicios de esta década y llegaron a tener más de veinte rehenes, entre ellos la política franco-colombiana Ingrid Betancourt, rescatada el año pasado. Todos están ahora en libertad, mientras que once diputados regionales murieron en un enfrentamiento entre guerrilleros.
Agencia DPA


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