Más que una auténtica suba, lo que mantuvo a flote durante toda la jornada las principales acciones bancarias (JP Morgan, BofA, Wells Fargo y Amex) fue la ausencia de presiones bajistas. Esto puede sorprender un poco, pero dejando de lado las especulaciones a futuro, no debemos olvidar que desde los precios de octubre de 2007 el sector financiero aún pierde un 66% de su valor (el S&P 500 cedió en ese período un 40%). Recién en los últimos 45 minutos podemos hablar de una auténtica presión alcista sobre los bancos que permitió al Dow, que recibió a Travelers y Cisco, transformar lo que hasta ese entonces era una pérdida del 0,76% en una suba del 0,69%.
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Con el correr de los minutos finales, el entusiasmo menguó y el Promedio Industrial terminó la rueda avanzando un magro 0,02%, que lo colocó en 8.764,49 puntos (los papeles financieros ganaron un 1,1%). Los otros tres grandes indicadores bursátiles (S&P 500, Nasdaq y Russell 2000) donde el peso de los intermediarios del dinero es menor no tuvieron tanta suerte y cerraron a la baja. Liderando las pérdidas estuvieron las empresas que encabezaron la suba en la última semana, esto es, el sector de la salud y aquellas más vinculadas a las materias básicas. La baja de las últimas tiene que ver con la caída de los commodites, amenazados por la creciente sensación de que -a pesar de las declaraciones en contrario- la Fed se estaría preparando para subir las tasas (chance del 35% para setiembre), lo que a su vez apuntala al dólar. Las primeras, en cambio, sufrieron por la propuesta de la administración Obama para reformar el sistema de salud, al que muchos ven como otra estatización (a un costo de más de un billón de dólares). En este escenario no sorprende que el volumen fuera el tercero más bajo en lo que va del año (apenas 1.100 millones de papeles).
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