6 de noviembre 2017 - 21:56

“La exigencia del oyente ha bajado en la radio”

• DIÁLOGO CON BOBBY FLORES, DIRECTOR DE FM ROCK DE NACIONAL, SOBRE SUS CRITERIOS DE PROGRAMACIÓN
La emisora estatal cuenta con la plana mayor de músicos como conductores, entre ellos Juanse (Los Ratones Paranoicos), Juanchi Baleirón (Los Pericos), Antonio Birabent, Lito Vitale e Hilda Lizarazu.

Bobby Flores. “En los 80 no sólo no había internet, no había cable; era un mundo con 4 canales de TV, era fácil trabajar en radio y sacarle ventaja al resto. Hoy lo que da valor agregado es el discurso,  alguien que hable bien”.
Bobby Flores. “En los 80 no sólo no había internet, no había cable; era un mundo con 4 canales de TV, era fácil trabajar en radio y sacarle ventaja al resto. Hoy lo que da valor agregado es el discurso, alguien que hable bien”.
En la FM de Nacional, 93.7, está la plana mayor del rock: Juanse de Los Ratones Paranoicos; Juanchi Baleirón de Los Pericos; Antonio Birabent; Cucho, de los Decadentes, Lito Vitale, Hilda Lizarazu, el Zorro, Gillespi, Iván Noble, Nito Mestre, Pipi Piazzolla y Richard Coleman, entre otros, tienen sus programas en la radio estatal que dirige Bobby Flores. Bajo la premisa de que el público prioriza al músico que sabe hablar antes que al conductor que discurre sobre música, Flores convocó a sus amigos rockeros y les propuso integrar la programación de Nacional Rock, que arrancó en febrero de este año. "Son músicos, todos con buen oído y capacidad de transmitir, que es lo único que hace falta en radio", dice en diálogo con este diario. "Esto es una tendencia mundial. Bob Dylan en EE.UU., Iggy Pop es el más escuchado en la BBC radio, Paul Weller, Ron Wood, Elvis Costello y Jools Holland tienen sus programas de radio. Es muy del rock". Flores cumple 40 años de radio y está de regreso a la emisora que lo vio nacer. Dialogamos con él:

Periodista: Usted comparte programa con Héctor Larrea, "Mira lo que te traje", los sábados a las 23.

Bobby Flores: Héctor y yo nos juntamos a hablar de música durante muchos años, me enseñó y yo le mostré otras cosas que por cuestiones generacionales no estaban en su menú. Nos vieron hacer eso y nos propusieron que lo hiciéramos al aire. García Márquez le preguntó una vez a Héctor qué era lo más lindo de la vida y él dijo ´lo único más lindo que la música es hablar de música´.

P.: ¿Cómo surgió la idea de convocar músicos del rock para transformarlos en conductores?

B. F.: Nos manejamos con un presupuesto acotado, nadie vive de trabajar en Nacional. Entonces decidí llamar a amigos que pudieran comunicar. Es una emisora de rock pero no necesariamente pasamos rock todo el tiempo. Son fans de hacer radio, porque para el músico la radio es el objeto de deseo, siempre quisieron que pasen su tema en la radio, y ahora tienen su espacio. Juanchi te pasa un tema de Delroy Wilson, Cucho trajo a Las Primas a tocar. No hay límites, no se censura a nadie, pasan lo que quieren. Pipi Piazzolla es un un genio, Zeta Bosio pasa música electrónica argentina, Lito Vitale e Hilda Lizarazu son págínas del rock argentino.

P.: ¿Cómo encontró la radio cuando llegó para dirigirla?

B. F.: Maltratada artísticamente, no dejaron nada; empezamos de cero, no tenía identidad más que la sigla. Entonces a todos les decía esto es el desierto, lo que hagamos estará bien. Los músicos se fueron esforzando, sin presión de rating o de sostener una línea artística heredada, fue muy hippie y libre.

P.: ¿Cómo ve hoy el rock a diferencia de hace 40 años?

B.F.: Venimos de una última mitad de siglo donde el cenit de una banda era llenar estadios, hoy te das cuenta de que cualquier tonto llena un estadio con una buena campaña publicitaria. El cenit es la trascendencia y que una obra se convierta en algo que le es ajeno a su autor. El gran aporte que tuvo el rock a la cultura de masas fue que por primera vez el que estaba sobre un escenario era igual al que estaba abajo. Podían intercambiarse y no se notaba la diferencia. El que está en la radio no se diferencia del que está en el escenario o del que está mirando, eso es el rock. Y el gran aporte del twist, así de bobo como parece, es que por primera vez se bailó separado. Cualquiera podía bailar sin sacar a una chica. Todos los movmientos musicales tienen un aporte social; si te quedás en lo musical puede no ser nada pero en lo social todos aportan. El rock nacional ya tiene 60 años en un país que tiene 200 años.

P.: ¿Y qué hay de los referentes del rock actuales y la nostalgia por los míticos?

B. F.: Se nos han muerto referencias muy importantes como Spinetta, Ceratti, Pappo, Luca Prodan antes. Pero hay un recambio inevitable y hay gente que está haciendo cosas logradas como Barco, Huevo, Los espíritus o Banda de turistas. También es cierto que el rock se mezcló con la bailanta y eso pauperizó la lírica, los arreglos; ya nadie afina en el rock. Además tenemos una TV sorda, que no apoya el rock y fomenta la cultura del baile alejado de los salones, más cercano al candombe, donde todo es elemental, pero parece ser lo que necesita el gran público. Meterse en una obra como la de Leonard Cohen te obliga a leer tal vez tres libros, o Lou Reed que te mete una referencia a The Raven, de Edgar Alan Poe, no parece para todos y eso tiene que ver con lo que somos como sociedad. Puede haber música que me parezca mala pero llena River, por ejemplo, La Beriso, Las Pastillas del Abuelo o hasta Indio Solari, no creo que sean gran cosa pero los respeto y como esta es la radio de todos pueden estar.

P.: ¿Qué opina de los nuevos modos de difusión de música, por caso Spotify?

B. F.: Spotify es un hilo musical, no muestra nada, difunde, no tiene cerebro, corazón, sangre ni sentimientos; es una pila de discos juntos, como una jukebox. En la radio alguien pone un disco de David Bowie y cuenta por qué lo hizo, y el contexto.

P.: En algunas radios musicalizan con Spotify..

B. F.: Uno elige qué escuchar. Se ha bajado mucho la exigencia del oyente; si pasan todo el día Damas Gratis un día van a venir al Lollapalooza. En lugar de darle lugar a músicos que hacen cosas interesantes ponen a los que venden. A mi no me da el oído.

P.: ¿Y cómo dirigió HTV que es un canal de reggaetón?

B. F.: Era un trabajo y lo hice durante 5 años. El reggaetón muy básico, misógino, elemental y musicalmente repetitivo, pero habrá quien lo elija. Litto Nebbia decía: "Hay gente que se va a morir sin escuchar a Frank Zappa creyendo que vivió...", y qué le vas a decir. No cuesta nada escuchar a Zappa, está en You Tube, pero no se hace por ignorancia. Yo tengo el oído deformado por la profesión.

P.: ¿Cómo ve la radio hoy en relación a hace 30 o 40 años?

B. F.: En los 80 no sólo no había internet, no había cable; era un mundo con 4 canales de TV, era fácil trabajar en la radio y sacarle ventaja al resto. Antes en radio con 4 disc jockeys hacías la diferencia, que es lo que hicimos en Rock & Pop al comienzo. Hoy lo que da valor agregado es el discurso, cuando hay alguien que habla bien a la gente le llama la atención. Cuando empecé estaban Carrizo, Larrea, Fontana, el Negro Marthineitz, eso era hablar bien, había que entrar por otro lado. Pero hoy, haciéndote entender, ya está. Los pibes manejan 140 caracteres en Twitter; si antes manejábamos 5.000 palabras hoy no pasan las 500.

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