19 de diciembre 2017 - 00:18

La expectativa de una “eficiencia económica” regresó a Piñera al poder

La sociedad chilena privilegió las promesas de crecimiento en un marco de orden y estabilidad, opinaron analistas. La campaña del miedo sobre una radicalización hacia la izquierda fue clave.

TRANSICIÓN. La presidenta Michelle Bachelet desayunó ayer con Sebastián Piñera, una tradición en Chile el día posterior a las elecciones. La extensión del diálogo -que duró más de una hora y media- y la presencia del ministro de Interior, Mario Fernández, le dieron un contenido político sin precedentes a una reunión meramente simbólica.
TRANSICIÓN. La presidenta Michelle Bachelet desayunó ayer con Sebastián Piñera, una tradición en Chile el día posterior a las elecciones. La extensión del diálogo -que duró más de una hora y media- y la presencia del ministro de Interior, Mario Fernández, le dieron un contenido político sin precedentes a una reunión meramente simbólica.
Santiago - La socialista Michelle Bachelet llegó a la presidencia de Chile hace cuatro años con un programa de reformas sociales, pero el domingo los chilenos se decantaron por el conservador Sebastián Piñera privilegiando el argumento económico frente al social.

Piñera ganó con un 54% de los votos, obteniendo la mejor votación de la derecha desde 1993 y más votos que la propia Bachelet cuatro años antes. Entre la primera y segunda vuelta, el magnate logró casi 1,4 millones de votos más.

"El pueblo chileno nos desconcertó a todos", reconoció ayer el candidato derrotado Alejandro Guillier, que la misma noche de la votación aseguró que el centroizquierda había sufrido una "derrota dura".

Aunque Piñera siempre fue favorito en esta elección, la menor votación que obtuvo en la primera vuelta (36,6%) y el avance de la izquierda radical, cuya candidata, Beatriz Sánchez, concentró el 20% de los sufragios, había sembrado la esperanza de una victoria del oficialismo.

Pero "al final, el orden y la idea de mejorar las cosas en un ambiente de crecimiento económico determinó la elección", explicó a Arturo Alegría, economista y director de Visión Consultores.

El mercado celebró de inmediato la elección de Piñera, quien prometió doblar el crecimiento del país, atraer nuevamente las inversiones y rebajar del 27% al 25% la tasa de impuestos a las empresas. En la apertura, el principal indicador de la Bolsa de Comercio de Santiago subió un 6,2%, impulsado por las compañías mineras, construcción y retail.

"Nuestro Gobierno va a favorecer la inversión, la productividad, la innovación, el emprendimiento, y eso refleja la reacción muy favorable que tuvieron los mercados", dijo el presidente electo ayer a la prensa extranjera.

Además del crecimiento económico (Chile crecerá un 1,4% este año, su peor resultado en los últimos ocho), el ejecutivo de Bachelet tuvo problemas con la implementación de algunas de sus reformas emblemáticas, como las tributaria, educativa y laboral.

"Piñera advirtió antes que nadie que había que salir del túnel, bajar el volumen y corregir los extravíos", dijo el analista Héctor Soto, en una columna en el diario La Tercera.

"La votación lo que refleja es la expectativa de un Gobierno que sea más eficiente, pero que también tiene dentro de su programa elementos sociales que son importantes", complementó Arturo Alegría.

La desunión de la coalición gobernante -que en primera vuelta compitió fragmentada en seis candidaturas- y el tono más radical que adquirió la campaña oficialista en la segunda vuelta terminaron también asustando a los chilenos, en una "campaña del terror" que se libró sobre todo en las redes sociales.

La comparación que hizo el propio Piñera de Guillier con el presidente venezolano Nicolás Maduro alimentó los temores de polarización en un país que aprecia el orden y la estabilidad.

Pero también los guiños que a última hora hizo Piñera a favor a los cambios sociales impulsados por Bachelet, como dar paso atrás a su postura inicial de terminar con la política de gratuidad universitaria, habrían seducido a un electorado menos ideologizado y a favor de un tono más pausado de los cambios.

A la luz de los resultados, en la segunda vuelta Piñera necesariamente sumó nuevos votantes y adicionó parte del tradicional voto de izquierda.

Agencia AFP

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