Tarazona administra una carnicería en Santa Teresa del Tuy (70 km de Caracas), donde se empezó a aplicar un racionamiento de energía de cuatro horas diarias que abarca a ocho de los 23 estados venezolanos, debido a una prolongada sequía por el fenómeno El Niño. Del plan original fueron excluidos Caracas y el estado Vargas (norte), y tampoco se aplica en hospitales, aeropuertos e instalaciones de cuerpos de seguridad.
Tarazona esperaba el corte a partir del mediodía, pero lo sorprendió con casi dos horas de retraso, con lo cual dejaron de funcionar varias heladeras con carne de vaca y pollo, y un ventilador que apenas refresca un ambiente abrasado por el intenso calor. De inmediato, dos clientes abandonaron el local al no poder pagar con tarjeta por la falta de energía.
Este aspecto es sensible en un país con la inflación más alta del mundo (180,9% en 2015), que esfuma los devaluados bolívares y obliga a usar grandes cantidades de efectivo. Para pagar un kilo de pollo, los clientes habrían precisado 30 billetes de la más alta denominación (100).
"El hampa está tan arrecha (desbordada) que no se puede andar con tanto efectivo. Por acá nos han robado a todos", cuenta Tarazona, de 38 años, preocupado además de que los productos y las heladeras se puedan dañar, como ya le ocurrió antes, pues los cortes intempestivos son el pan de cada día en Santa Teresa.
Los apagones fueron anunciados por el presidente socialista Nicolás Maduro el pasado jueves, debido a la sequía que mantiene en niveles críticos la central hidroeléctrica El Guri, que provee el 70% de la energía del país.
Maduro se justificó señalando que el 63% del consumo de electricidad se concentra en la zona residencial, y la población no tomó conciencia de la necesidad de ahorrar. Por eso, ordenó recortes programados de cuatro horas diarias durante 40 días, cuando se espera que esté a plenitud la temporada de lluvias. Pero la oposición asegura que el manejo de la crisis ha sido improvisado y reprocha que otras fuentes de energía, como las termoeléctricas, no estén en total funcionamiento, justo en el país con las mayores reservas petroleras del planeta.
Los apagones forman parte de un plan de ahorro de energía que emprendió el Gobierno hace dos meses, que implicó la reducción de la jornada laboral del sector público en un 40% y varios asuetos.
(Al cierre de esta edición declaró asueto laboral para el sector público los días miércoles y jueves, además del viernes que ya se había implementado, Ndr).
Además, a partir de mayo se adelantarán los relojes 30 minutos, volviendo al huso horario de cuatro horas menos respecto del meridiano de Greenwich, para aprovechar más la luz del día.
El Gobierno también exigió a los centros comerciales y hoteles generar su propia energía, lo que hizo que varios establecimientos cierren más temprano. "Los comerciantes sufrimos porque se nos daña la maquinaria y la mercancía", se queja Tarazona, a quien los cortes que había antes del racionamiento programado le echaron a perder una heladera y un molino, obligándolo a sacar los embutidos de su oferta. Las etiquetas #MaduroEsOscuridad y #LaCorrupcionNosQuitoLaLuz se volvieron tendencia en Twitter el lunes entre usuarios que acusan al Gobierno de discriminar a las ciudades del interior del país y dar prioridad a la capital. La consultora privada Capital Economics sostiene que la crisis podría impactar en el 1,5% el PBI este año, empujando la contracción económica hasta 9,5% o 10%.
| Agencia AFP |


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