Si bien durante muchos meses el exceso de liquidez fue lo que alimentó la suba de los activos financieros, apostando a una pronta recuperación económica, la baja que se viene dando desde el 26 de abril ha servido para limpiar las posiciones más apalancadas, abriendo un lugar para que los inversores puedan plantearse si redoblan la apuesta o si se conforman con lo ganado hasta aquí y se retiran hasta tener indicios firmes de que la economía ha vuelto a su cauce normal. Tras el comunicado que emitió ayer el Comité Abierto de la Reserva Federal, una parte del mercado está comenzando a hablar de la posibilidad de que la próxima suba de tasas por la Fed comenzaría recién a partir de marzo de 2011; es decir que debemos patear para adelante la idea de la expansión económica. Para el inversor común, éste no es un escenario demasiado bueno. Por un lado enfrenta a los inversores profesionales, que con su acceso al crédito pueden disparar comportamientos maníacos sobre cualquier activo financiero. Por el otro, la realidad pinchando una y otra vez las burbujas que puedan formarse. Si a esto sumamos la inestabilidad económica internacional y las necesidades políticas de un desprestigiado Gobierno, casi dan ganas de meterse en la cama y no salir. Con esto estamos lejos de afirmar que el comunicado de la Fed tuviese algo que ver con la falta de entusiasmo que mostraron ayer los inversores. De hecho, el Dow, que venía transitando por terreno negativo durante casi toda la jornada, pegó un brinco del 0,92% apenas se difundió el mensaje, y bien podríamos pensar que de no ser por el mismo, las blue chips hubieran quedado lejos de ganar el magro 0,05% que consiguieron al cerrar en 10.298,44 puntos.
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