19 de diciembre 2016 - 22:59

La Fed sirvió el aperitivo a la espera del juego de Trump

• CON LA SUBA DE TASAS Y EL ANUNCIO DE FUTURAS ALZAS
La estrategia apunta a esperar que asuma el republicano y devele la incertidumbre con la definición de su política económica. Luego, el organismo que dirige Janet Yellen hará sus movimientos.

Yanet Yellen
Yanet Yellen
Es importante entender lo que hizo la Fed en su última reunión. Los números son conocidos. Un año exacto después de abandonar la política de tasa cero, el banco central pudo por fin llevar adelante la segunda suba de un cuarto de punto. La tasa de fed funds se instaló así en el rango entre 0,50% y 0,75% anual (y el tipo de descuento pasó de 1% a 1,25%). La entidad preveía tres meses atrás la conveniencia de sumar dos retoques adicionales de un cuarto de punto el año próximo, y ahora cree que sería mejor considerar tres. La novedad no pasó inadvertida y zamarreó a los mercados, pero es difícil hablar de genuina sorpresa cuando esos mismos mercados talonean el Trump rally en la Bolsa, y el Dow Jones apuntaba a cruzar el disco de los 20 mil puntos antes del viernes como una exhalación. No pudo ser, pero está apenas a una zancada de distancia. Además, la Fed cargó en la recámara tres ajustes tentativos más para 2018, y otros tantos en la cuenta de 2019. ¿Una postura muy agresiva? No se trata de un mandato escrito en piedra. Como la historia reciente enseña, los retoques previstos pueden producirse o no; son condicionales a las circunstancias de una travesía tortuosa por demás que ha impuesto innumerables dilaciones.

¿Hasta dónde llegaría la tasa de fed funds si respetase a rajatabla la hoja de ruta difundida el miércoles? Al 3% anual. ¿Cuándo? Hacia fines de 2020, presumiblemente cuando le toque a Trump pelear por una eventual reelección. O quizás el ascenso se demore y se concrete más tarde. Alternativamente, ¿qué pensaba la Fed durante la campaña? Que una tasa del 2,80% le permitiría alcanzar el equilibrio estacionario. Pregunta obligada: ¿Tan poco influye Trump Presidente en el tablero de comando de la Reserva Federal que apenas desliza el dial de tasas en el largo plazo?

Conviene entender lo que hizo la Fed, y más aun lo que el banco central todavía no hizo. Sería exagerar la nota sostener que los cambios gatillados en la reunión son la respuesta al status actual de la economía de los EE.UU. ex Trump. No es cierto. Pero el fenómeno Trump no está incorporado a pleno en las proyecciones de la Fed. Como lo señaló su titular, Janet Yellen, en la conferencia de prensa posterior, algunos miembros del Comité de Mercado Abierto tomaron en cuenta las propuestas del presidente entrante, otros no. En el comunicado oficial no hay ninguna referencia a la inyección de incentivos fiscales. Ello relativiza su incidencia en la ecuación que resume el derrotero esperado de las tasas de interés. Al respecto, Yellen aportó su granito de arena: "No es obvio que se necesite del concurso de la política fiscal para que provea estímulo y nos permita llegar a una situación de pleno empleo". Con una tasa de desocupación del 4,6% en noviembre, ya estamos allí sin ayuda especial.

En otras palabras, la Fed nos sirvió un aperitivo largamente anunciado. Va a esperar que Trump asuma, que corra el velo de la incertidumbre y defina su política económica, y recién después calibrará la política monetaria de manera acorde. No va a prejuzgar. Deja que el presidente entrante tome la iniciativa. Trump juega con las blancas. Si la política fiscal resulta muy pujante, la Fed desplazará sus peones hacia más casilleros de aumento de tasas. Ya planteamos la disyuntiva cuando ganó el magnate republicano. ¿Qué tan apropiado será empujar un plan de infraestructura muy ambicioso, pensado cuando las tasas eran negativas (conforme su asesor Steve Bannon dixit), ahora que las tasas vuelan y la Fed aguarda lanza en ristre? Será mejor achicarlo, y direccionarlo hacia proyectos que garanticen un incremento de la productividad. El negocio de Trump, una vez conseguidos dos objetivos que parecían imposibles (la presidencia y la resurrección de los animal spirits empresariales), claramente no antes, es la moderación. Si Trump se suaviza, modera a la Fed. Y las expectativas favorables se exacerbarán solas. Nada mal para empezar la función. Un pedido imposible para los genes de un alacrán. Habrá que ver qué piensa un gladiador en la cumbre de sus victorias.

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