29 de julio 2016 - 00:00

La frialdad, la mayor enemiga de sus sueños

 Filadelfia - Cuando Hillary Clinton se presentó como precandidata presidencial por primera vez en 2008, fue golpeada por un cumplido equívoco de su rival Barack Obama, que dijo que ella era "suficientemente simpática". Ocho años después, con la nominación del Partido Demócrata en su bolsillo, el tema de su empatía, confiabilidad y honestidad aún pesa sobre su ambición de convertirse en la primera presidenta de Estados Unidos.

La Convención fue, en parte, un esfuerzo por volver a presentarla ante los votantes, ya que más de la mitad tiene una opinión desfavorable sobre ella. Las críticas la persiguen desde hace años: puede parecer rígida frente a multitudes, con dificultad para demostrar la compasión que sus simpatizantes dicen que comparte en privado, y deja a algunos votantes con la impresión de que no da respuestas honestas a preguntas difíciles.

De acuerdo con sus asesores, Clinton reconoce el problema. "Ella sabe que tiene que esforzarse por ganar la confianza de la gente", comentó Jennifer Palmieri, directora de comunicaciones de Clinton. "También sabe que no hay palabras mágicas que puedas decir para ganar la confianza de un día para otro", agregó. Todos los que hablaron a su favor en la Convención ofrecieron testimonios sobre su carácter, incluyendo su esposo Bill Clinton, actores y deportistas.

La imagen personal de Clinton se desplomó tras una divisoria primaria, la controversia por su uso de un sistema privado de correos electrónicos durante su época como secretaria de Estado y ataques demócratas contra la "deshonesta Hillary".

Agencia Reuters

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