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La furia se trasladó de Madrid a Atenas
Una bomba molotov explota en medio de policías parapetados en el centro de Atenas. El Gobierno de Antonis Samarás se vuelve a complicar por los recortes.
La huelga griega, convocada por los dos mayores sindicatos del país, congregó a decenas de miles de personas en las calles para protestar contra los renovados recortes que el Gobierno, asumido en junio, se dispone a ejecutar a exigencia de la UE y el FMI a cambio de la asistencia financiera que recibe de ellos.
En Atenas, unas 100.000 personas salieron a las calles para protestar, según informaron las centrales de trabajadores, en tanto la Policía estimó que fueron 50.000.
Aunque la manifestación comenzó de manera pacífica, unas 200 personas se desprendieron de la marcha central y provocaron disturbios frente al Parlamento, donde lanzaron cócteles molotov y pedazos de mármol contra la Policía, que respondió con gas lacrimógeno y granadas de humo, según mostró la televisión.
Unas 120 personas fueron detenidas y 20 efectivos policiales resultaron heridos, informaron autoridades de Atenas citadas por medios estatales.
«No nos someteremos a la troika» y «UE y FMI fuera», fueron algunas de las consignas coreadas por los manifestantes contra los organismos que otorgaron a Grecia un paquete de rescate para evitar la quiebra del país, y que obligó a las autoridades a imponer duras medidas de austeridad.
«No podemos soportarlo más, nos estamos desangrando. No podemos mantener a nuestros hijos de esta forma», afirmó Dina Kokou, una maestra de 54 años y madre de cuatro hijos que vive con un salario de mil euros al mes. «La suba de los impuestos y la baja de los salarios nos está matando», denunció.
La huelga afectó el transporte urbano, puertos, hospitales, medios de comunicación, bancos y la administración pública.
En previsión de disturbios, unos 3.000 policías, el doble del número que normalmente se despliega, se distribuyeron por el centro de Atenas, que desde febrero pasado fue escenario de violentos enfrentamientos en varias ocasiones en coincidencia con la aprobación en el Parlamento de medidas de ajuste.
Grecia atraviesa su quinto año de recesión, y, con un desempleo de casi el 25%, el país se mantiene a flote a duras penas gracias a dos rescates por unos 240.000 millones de euros otorgados por el FMI y la eurozona desde 2010, aunque a cambio de duros ajustes que profundizaron el colapso económico y social.
La previsión de nuevos recortes prometida por el Gobierno griego es de 12.000 millones de euros en los dos próximos años.
En ese sentido, poco antes de que comenzara la huelga, Samarás y su ministro de Finanzas, Yanis Stournarás, dieron los últimos retoques a un programa de ahorro de 11.500 millones de euros para 2013-2014 exigido por los prestamistas externos. Samarás se encontrará hoy con los líderes de los partidos aliados al Gobierno, y si el paquete es aprobado, será presentado luego a los inspectores de la troika de acreedores del FMI, la UE y el Banco Central Europeo (BCE), que sobre la base de esto, decidirán si entregan a Atenas un nuevo tramo del paquete de ayuda.
Agencias AFP, EFE, ANSA y DPA

