5 de agosto 2016 - 00:00

La guerra contra el narcotráfico acumula cadáveres en Filipinas

La ofensiva fue autorizada por el presidente Rodrigo Duterte, que asumió el 30 de junio.

Piedad. La imagen de Jennilyn Olayres abrazando a su marido muerto, asesinado y mutilado por desconocidos pese a no pertenecer a una organización criminal, conmocionó la opinión pública. Al ver la fotografía, el presidente la comparó con una parodia de “La Piedad” de Miguel Ángel.
Piedad. La imagen de Jennilyn Olayres abrazando a su marido muerto, asesinado y mutilado por desconocidos pese a no pertenecer a una organización criminal, conmocionó la opinión pública. Al ver la fotografía, el presidente la comparó con una parodia de “La Piedad” de Miguel Ángel.
Manila - La muerte de cientos de hombres a balazos en plena calle y los cadáveres mutilados en descampados siembran el terror en las barriadas filipinas desde que el presidente Rodrigo Duterte lanzara una guerra sin cuartel contra el narcotráfico.

Durante la campaña, el exalcalde de Davao prometió terminar en seis meses con el crimen que carcome el archipiélago matando, si hiciera falta, a miles de delincuentes. Por sus declaraciones, se ganó el apodo internacional del "Trump filipino".

Todavía no alcanzó su meta, pero desde su investidura como presidente hace un mes se desató una espiral de violencia con cientos de personas muertas a manos de la Policía o de civiles convertidos en justicieros con la bendición del presidente.

Una imagen resume los abusos. Bajo los focos de las cámaras de televisión y la mirada horrorizada de personas agrupadas detrás de las cintas amarillas de la Policía, una mujer abraza el cuerpo de su marido. Lo acababan de matar unos desconocidos. "Mi marido era inocente. Nunca hizo daño a nadie", declaró una semana más tarde Jennilyn Olayres. Michael Siaron tenía 30 años y era conductor de taxi triciclo. Los sicarios lanzaron cerca del cadáver un trozo de cartón en el que escribieron con letras grandes: "Vendedor de droga".

Las cifras comunicadas esta semana por la Policía informan de 402 personas sospechosas de narcotráfico muertas desde el 30 de junio, pero el balance no incluye los asesinatos cometidos por las patrullas civiles, unos 211.

A finales de julio, Duterte defendió por enésima vez la intransigencia contra el crimen, un principio repetido hasta la saciedad durante la campaña. Y mencionó la fotografía que ilustra el dolor de Olayres por el asesinato de su marido. Es una parodia de "La Piedad", dijo, refiriéndose a la escultura de Miguel Ángel en la que la Virgen sostiene en sus rodillas el cuerpo de Jesucristo. "Y aquí estás, muerto y retratado en un periódico como la Virgen María acunando el cadáver de Jesucristo", ironizó. Siaron está acusado de ser un traficante, pero su tren de vida distaba mucho del de un barón de la droga. Vivía con su esposa en una choza con vistas a una alcantarilla.

Y pese a todo, las últimas encuestas le conceden el 91% de apoyo, el porcentaje más alto recibido jamás por un jefe de Estado filipino.

Agencia AFP