La imagen del niño Salem Abdalá Isa, de 6 años y cuatro kilos de peso, reducido a piel y huesos, volvió a poner en primera plana la guerra en Yemen, una de los conflictos contemporáneos más atroces. Desde 2014 el país es escenario de una batalla por el liderazgo en la región que enfrenta a Irán y Arabia Saudita. En el medio de este fuego cruzado, la población sufre como testigo: ya murieron 10.000 civiles, hay cerca de 3 millones de desplazados internos y se multiplican los casos de desnutrición severa en menores como Salem, una víctima más de la guerra y la indiferencia.
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