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La historia le dio la espalda

Se valora la entereza de Diego en la conferencia y de un puñado de jugadores que desde la inmediatez de la derrota, aunque sin tener concluido su propio análisis, han dado la cara intentando explicar lo que no supieron resolver en 90 minutos de fútbol. Pero no nos podemos quedar sólo con ese gesto. El equipo tuvo fallas básicas para un conjunto que pretende ir a la altura en búsqueda de algo importante, sea un triunfo, como lo consiguió en la eliminatoria pasada en la era Pekerman, o como lo fueron logrando varios equipos por competiciones sudamericanas.
Reagrupamiento es una palabra clave, estar cerca todas las líneas e intentar desde esa unión generar pequeños diálogos futbolísticos. Nada de eso se hizo, por el contrario, Maradona y cuerpo técnico armaron un once titular con un planteo, pero no tuvieron en cuenta ni al rival (golpeado, en búsqueda de salvar la eliminatoria) ni el factor clave de los 3.650 metros de La Paz. Imaginó Diego manejar la pelota con Gago, Lucho González y Maxi, pero nunca tuvo en cuenta cómo y quién sería el encargado de recuperar el balón. Un tema primordial.
Malas decisiones
A los errores tácticos y de planificación se le agregan decisiones de difícil comprensión. Siempre es una incógnita la respuesta que tenga cada organismo en una ciudad como La Paz. Al mismo tiempo se sabe que el mayor desgaste lo hacen los delanteros y los volantes, sobre todo los de recuperación.
En ese plano no se comprende la ausencia de Sebastián Battaglia en el banco de suplentes, un hombre con experiencia en la altura con Boca, que podría ser importante en algún tramo de la segunda etapa y que su falta se hizo más notoria todavía al ver a un solo hombre de características defensivas entre los relevos (Angeleri).
No corre peligro
Hoy, las críticas, las dudas, los cuestionamientos están a la luz del día, con una salvedad para nada pequeña: si cualquier otro entrenador hubiera sufrido semejante derrota, hoy estaríamos hablando de un puesto vacante en el banco de suplentes, sólo la figura de Maradona puede soportar semejante vendaval de goles bolivianos y quedar ileso. ¿O no? Nadie duda, ni dentro ni fuera de la AFA, que el 10 seguirá al frente del proyecto, pero algún cambio ya planificado terminará acelerándose con este revés. Si continuará Alejandro Mancuso como ayudante, si se suma Fernando Gamboa al cuerpo técnico, son variables que comienzan a tejerse en el predio de Ezeiza y en las oficinas de la calle Viamonte. Alguna consecuencia superior va a traer esta derrota, la peor de la historia de nuestra Selección, ni más ni menos.


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