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La hora de pensar lo impensable
¿Sería un problema para la eurozona que Atenas diera la espalda al euro?
Abandonar a los Estados a su suerte se hace en algunas partes del mundo, pero no en la Unión Europea. Incluso en el caso de una salida del euro y vuelta del dracma a Grecia, el país seguiría siendo miembro de la Unión Europea, con sus correspondientes derechos y obligaciones. Si sale del euro y se declara en bancarrota, ello tendría consecuencias económicas incalculables para otros países miembros.
¿Es la salida del euro la mejor solución para Grecia?
No hay precedentes, por lo que la pregunta es de difícil respuesta. Una vuelta al dracma supondría una drástica devaluación, lo que haría mucho más competitiva a la relativamente pequeña economía griega. Pero en la fase de transición, el país podría derrumbarse en medio del caos. Además, las deudas de Grecia no quedarían automáticamente anuladas y la consecuencia podría ser la bancarrota del Estado y las negociaciones con los acreedores sobre los pagos tendrían que continuar, exactamente como hasta ahora.
¿Hay ya planes para esa salida?
Expertos en Bruselas, Atenas y Berlín, entre otros países del euro, ya hablan de ese escenario, que se menciona desde hace más de un año, al menos de forma teórica. También grandes empresarios debaten al respecto, aunque ello no significa que esa solución sea hoy más probable. La gran cuestión es cómo tendría lugar jurídica y sobre todo técnicamente.
¿Cómo funcionaría en la práctica el regreso al dracma?
Grecia tendría que imprimir nuevos billetes de la vieja moneda y al mismo tiempo impedir que los ciudadanos saquen de sus cuentas bancarias su dinero en euros, con más valor que la antigua moneda. Ello supondría una tarea de extrema complejidad para las autoridades financieras, los bancos e incluso para la Policía, ya que estaría vinculada al peligro de que brotara la anarquía y el pánico.
¿Cuánto costaría la salida del euro de Grecia?
No se sabe exactamente. Según calculó el semanario económico alemán WirtschaftsWoche, la salida de Grecia de la eurozona y el correspondiente impago de las deudas contraídas por Atenas costaría a los contribuyentes de la zona monetaria única unos 276.000 millones de euros. El monto resulta de la suma de los créditos bilaterales, los créditos del fondo de rescate FEEF y del Fondo Monetario Internacional así como de las pérdidas del Banco Central Europeo, el mayor acreedor de Grecia. Para Alemania, las pérdidas se ubicarían en los 77.000 millones de euros.
Fue difícil para los analistas consultados por la revista prever los efectos que tendría en el sector privado, es decir, en las empresas y los bancos griegos, así como en los clientes de éstos, sus socios comerciales y acreedores, dentro y fuera del país. Asimismo, podría haber peligro de contagio a otros países en situación comprometida.
Agencia DPA

