Con los grandes fuera de carrera desde hace tiempo, el Clausura no perdió emoción. Cuatro equipos pelean por la punta y hay tres separados entre sí por una unidad. Lanús, Vélez, Huracán y, en menor medida, Colón aspiran a ser campeones.
Indudablemente Huracán ya salió campeón. Sus pretensiones en el Clausura fueron superadas con holgura por lo que logró imprimirle Ángel Cappa al equipo. Si hoy los Quemeros (y una gran porción de hinchas neutrales) se rompen las manos aplaudiendo al equipo, es por el trabajo del técnico. El nivel de Araujo, Mario Bolatti, Toranzo, Matías Defederico y Javier Pastore son amplios motivos para que hoy Huracán luche por el título.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Es el equipo más goleador (31 goles en 16 fechas) lleva siete partidos sin perder y tiene un envión anímico vital para el tramo final del campeonato. Su fixture es realmente complicado: juega el clásico con San Lorenzo en la próxima jornada, recibirá a Arsenal y visita a Vélez en el cierre del Clausura. Cuenta con una ventaja por encima de sus competidores: no tiene la presión de conseguir el título. Su gente ya le agradece volver a vivir, después de quince años, con Héctor Cuper como técnico, el pelear por un campeonato hasta las últimas jornadas.
Huracán pasó de una crisis institucional a este presente futbolístico que tapa todos los conflictos y para la suerte de Carlos Babington, este momento llega en tiempo de elecciones, por lo que con la declaración de Ángel Cappa de renunciar si no gana el inglés tiene la elección casi solucionada. El campeonato lo tiene difícil, pero no imposible.
Dejá tu comentario