22 de marzo 2012 - 00:00

La inteligencia, alerta

París - «Soldados perdidos» o «lobos solitarios», los jóvenes franceses yihadistas bajo la influencia de Al Qaeda, que visitaron Pakistán o Afganistán, como Mohammed Merah, sospechoso de ser el «asesino de la moto», están vigilados de muy cerca por los servicios de inteligencia.

Para Louis Caprioli, exencargado en la Dirección de Vigilancia del Territorio (DST, convertido en DCRI), el perfil de estos yihadistas es conocido desde hace unos 15 años. «A veces pequeños delincuentes se convierten al salafismo», explicó.

Si Mohammed Merah pasó temporadas en Afganistán y en Pakistán en el pasado, como asegura Guéant, «debió de beneficiarse a filiales para hacer el viaje», dice Caprioli. Pero, añade, este joven «también puede ser un lobo solitario».

Los servicios de inteligencia occidentales estiman que son «algunas decenas» los yihadistas regresados de las zonas tribales paquistano-afganas, entre ellos algunos franceses.

La muerte de Osama bin Laden, el peligro permanente de los aviones sin piloto de EE.UU. y las dificultades financieras de Al Qaeda redujeron el número de voluntarios extranjeros que responden al llamado de la Yihad.

«Desde hace seis meses, los franceses que se encontraban en Pakistán se fueron. Había unos 20 o 30, pero parece que hoy no queda casi ninguno», aseguró un funcionario que pidió el anonimato.

Para Dominique Thomas, especialista del islam radical en la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales (EHESS), «el método operativo de este joven muestra que dispone de pocos medios y que no pertenece a esta red».

Agencia AFP

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