15 de diciembre 2011 - 00:00

La madre de los W festejó 100 años

Más de 200 invitados y familiares festejaron anoche el cumpleaños número 100 de Sara Fischman de Werthein, una figura clave en el desarrollo del grupo.
Más de 200 invitados y familiares festejaron anoche el cumpleaños número 100 de Sara Fischman de Werthein, una figura clave en el desarrollo del grupo.
«Mi mamá cumple cien años». La frase de Adrián Werthein -además de la obvia cita al filme de Carlos Saura de 1988- refleja la emoción de este empresario que anoche festejó el centenario de Sara Fischman de Werthein. Esta dama, que conserva una lucidez envidiable, fue agasajada por 200 familiares y amigos de los Werthein. Igual que su homónima bíblica, Sara -la esposa de Abraham, la primera judía de la historia-, la cumpleañera fue clave para el desarrollo del grupo que forjaron su esposo Noel y sus cuñados Numo y Gregorio.

La familia de Sara Fischman se radicó en Miguel Riglos, La Pampa. Los Werthein ya estaban desarrollando sus primeros negocios en esa zona del país; el encuentro con Noel era casi inevitable.

«Yaya», como la llaman en la familia, nació en Bulgaria, cerca de Sofía, pero llegó a la Argentina pocos meses más tarde, en 1912. Es -además de la matriarca del grupo, como la Sara de la Torá- la última sobreviviente de los empresarios que crearon un grupo que hoy es accionista principal de La Caja, y con fuertes participaciones -entre otras- en el Standard Bank y Telecom Argentina.

«Es muy emocionante estar en el cumpleaños número cien de mi abuela, y que ella esté como está de bien, rodeada de sus hijos, nietos y bisnietos. Somos cuatro generaciones de Werthein alrededor de esta mesa», dice Darío Werthein, hijo del fallecido Leo y nieto de «Yaya».

Sara tuvo tres hijos, Daniel, Leo y Adrián, que le dieron diez nietos, que a su vez le dieron cinco bisnietos. «Casi toda la gente que invitamos es de la familia y amigos cercanos y queridos; no quisimos hacer un evento corporativo ni político; es estrictamente familiar», explica Adrián, que con los invitados ya en el antesalón seguía -junto con su sobrino Darío- «dibujando» la mesa principal.

Julio Werthein, el patriarca de la familia («el tío solterón»), encabezó una de las mesas. Gerardo «Gerry» Werthein, nieto de «Yaya», debió quedarse en Miami atendiendo a su madre, radicada allí.

Sara de Werthein, además de participar en la vida corporativa de la empresa familiar, desplegó una larga acción filantrópica. Hace pocos meses la Universidad de Tel Aviv impuso su nombre a la sala de lectura de su biblioteca; la WIZO (organización sionista mundial de mujeres) la eligió como una de las mujeres más influyentes y notables de la Argentina.

Los invitados disfrutaron de una cena de strudel de champignones, un lomo con salsa de morrillas y rosti de papas, y un parfait de frutos rojos. Casi como en una fiesta de 15 o un «bat mitzvá», Sara fue invitada a encender diez velas (una por cada década vivida) junto a sus bisnietos; hubo cien fotos de la cumpleañera engarzadas en un video, y el grupo Kef (ya una tradición en los festejos judíos) hizo bailar a las cuatro generaciones. Entre los presentes estaban Hugo Sigman (Grupo Chemo), León Grobocopatel (el padre de Gustavo, el «rey de la soja»), el escritor Marcos Aguinis, Carlos Bercún y el legislador porteño Sergio Bergman.

El discurso de homenaje estuvo a cargo de Daniel, el hermano mayor. La fiesta terminó temprano (a la medianoche) de acuerdo con los parámetros habituales en estos casos. Alguien bromeó que la «jovencita» no tenía permiso de sus padres para llegar tarde. «Inolvidable, emocionante», repetía «Yaya». No sólo para ella.

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