19 de noviembre 2014 - 00:00

La mano dura sólo agravará la escalada

La reacción del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, por los recientes atentados perpetrados por “lobos solitarios” árabes es cada vez más volcánica. Ayer prometió actuar con “puño de acero” y dijo que el país vive “un combate por Jerusalén”.
La reacción del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, por los recientes atentados perpetrados por “lobos solitarios” árabes es cada vez más volcánica. Ayer prometió actuar con “puño de acero” y dijo que el país vive “un combate por Jerusalén”.
 Jerusalén - Tras el sangriento atentado cometido en una sinagoga, Israel prometió más mano dura contra los palestinos, pero esa política corre el riesgo de incendiar un ambiente que ya se convirtió en explosivo, advierten expertos.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reaccionó rápidamente con la promesa de que aplicará un "puño de acero", tras la muerte de los cuatro judíos a manos de dos palestinos, abatidos luego a balazos por la Policía. Esa declaración presagia una reacción muy dura, aunque el primer ministro no dio detalles por el momento.

Según Daniel Nisman, experto israelí en seguridad, "la Policía se prepara para un despliegue más importante" en Jerusalén y, en particular, en la parte palestina, ocupada y anexada. "Otros hablan de que el Ejército patrulle en los barrios de Jerusalén Este, pero eso no fue confirmado ni validado".

La Ciudad Santa entró en ebullición a partir de julio, con el asesinato de un adolescente palestino, quemado vivo por extremistas judíos en represalia por la muerte de tres jóvenes israelíes, secuestrados y asesinados por palestinos.

La sangrienta guerra en la Franja de Gaza terminó de enrarecer el clima y luego se sucedieron los atentados, que ahora también afectan a Tel Aviv y a Cisjordania ocupada.

"Para que cesen esos ataques, lo único que se puede hacer es acordonar los barrios [palestinos], pero ésa es una medida de doble filo: aplicarla implica agravar las tensiones con sus habitantes, cuya mayoría rechaza, sin embargo, una escalada", explicó Nisman.

Para Mark Heller, politólogo israelí en el Instituto de Estudios para la Seguridad Nacional (INSS), "no hay una solución milagrosa".

"No existen medidas que permitan impedir ataques de 'lobos solitarios' que se despiertan un día y deciden pasar a la acción", aseguró. "Está claro que el Gobierno endurecerá sus posiciones, pero eso no resolverá el problema", predijo.

Netanyahu ordenó la demolición de las casas de los dos asaltantes, una medida controvertida y que fue suspendida hace cerca de diez años por el Ejército por considerarla "contraproducente".

Cuatro familias de presuntos autores de atentados en Jerusalén en las últimas semanas ya fueron víctimas de esas medidas punitivas, pero la Justicia debe aún dar su veredicto al respecto.

"El Gobierno israelí piensa que son métodos eficaces, pero toda medida tiene sus inconvenientes", advirtió Nisman.

Kobi Michael, otro investigador del INSS, estimó que el atentado de ayer "podría dar un vuelco a la situación", ya que después de ese ataque en un lugar de culto -hecho rarísimo-, "todo el mundo está muy nervioso".

Israel no podrá reforzar indefinidamente un dispositivo legal y de seguridad, que ya alcanzó casi sus límites, a juicio de este experto.

"Cuantas más fuerzas de seguridad haya [sobre el terreno], más fricciones y posibilidades de sufrir ataques existen, lo que llevaría a una escalada que ninguna de las partes quiere", explicó Michael.

Agencia AFP

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