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La metamorfosis del nuevo Congreso
Cristina de Kirchner fue cuidadosa y conservó en su lapicera el monopolio del armado de listas. Ni gobernadores como el bonaerense Daniel Scioli o el chaqueño Jorge Milton Capitanich pudieron seleccionar a los representantes de sus electores en la Cámara de Diputados. El pampeano Carlos Verna amagó con el desacato y el resultado fue disciplinador: terminó bajando su candidatura a gobernador de La Pampa y la lista de diputados fue para el Partido Humanista, sello que cobijó a María Luz Alonso, una protegida de la Presidente que milita en La Cámpora. Hasta el cordobés José Manuel de la Sota, lo más parecido a un peronista díscolo en tiempos del fenecido Peronismo Federal, debió rendirse ante el baño de legitimidad de Cristina de Kirchner, quien superó tanto en las primarias como el domingo pasado el umbral del 50% de los votos.
Por eso, quien sea el jefe del bloque kirchnerista, cargo que ostenta Agustín Rossi hasta nuevo aviso, deberá prepararse para sufrir una transmutación de sus recursos humanos. La Cámpora estrenará minibloque propio de unos seis legisladores, incluidos Andrés Larroque, Wado de Pedro y Marcos Cleri. Serán la guardia pretoriana de la Presidente en el Poder Legislativo y los encargados de reportar cualquier liderazgo alternativo que surja en el peronismo puertas adentro del Congreso. Deberán convivir con otro joven, Facundo Moyano, quien se sumará al abogado de su padre, Héctor Recalde, y al canillita Omar Plaini. A ese staff sindical se sumará el metalúrgico Carlos Gdansky, emergente del tándem que integran el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, y el diputado Carlos Kunkel. Cualquier roce entre la CGT de Hugo Moyano -quien el domingo se ausentó de los festejos kirchneristas- y la Casa Rosada podría repercutir directamente en el bloque oficialista. Por ahora no hay que temer: los legisladores de extracción sindical ni siquiera dieron quórum para subir el piso del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias y aliviar así la carga tributaria que soportan los empleados en relación de dependencia.
Hasta la presidencia de La Cámara está en duda. El jujeño Eduardo Fellner regresa a la gobernación provincial. Debió morderse la lengua varias veces durante el efímero paso de Néstor Kirchner por la casa. Su lugar estaba destinado al actual ministro de Agricultura, Julián Domínguez. Pero algunos de sus asesores se entusiasman con suceder a Scioli en 2015. «Para eso vas a necesitar demostrar gestión, en la presidencia de la Cámara vas a ser un empleado administrativo», le susurran a uno de los ministros estrella del gabinete.
En medio de este proceso de cambios, Cristina de Kirchner someterá a votación el Presupuesto 2012 en sesiones extraordinarias. Las sesiones ordinarias finalizan el 30 de noviembre y el proyecto ni siquiera tiene dictamen en Diputados. No podrá cumplirse entonces el plan de celebrar una sesión el 16 de noviembre y la Casa Rosada deberá esperar al recambio legislativo, al menos en el Senado, para aprobar el esquema de ingresos y gastos del año próximo.
La actual composición de la oposición también es un espejismo. La Coalición Cívica está en un irreversible proceso de descomposición. Hasta Adrián Pérez, el compañero de fórmula de Elisa Carrió, ya tiene apalabrado su acercamiento al interbloque del Frente Amplio Progresista de Hermes Binner. La diputada Marcela Rodríguez seguiría sus pasos. Patricia Bullrich está a punto de zambulluirse en el bloque PRO de Federico Pinedo, aunque analiza montar un monobloque como salvavidas al 1,84% de los votos obtenidos por Carrió.
La UCR también sufrirá bajas, como la de la diputada Sandra Rioboó, quien abandonó la campaña de Ricardo Alfonsín descontenta por el acuerdo con Francisco de Narváez. Riobóo se anotó como segunda candidata a senadora por Buenos Aires en la boleta que encabezaba el radical del GEN Jaime Linares, quien se coló como una cuña en el peronismo bonaerense y dejó con las manos vacías a las familias Duhalde y Scioli. La mal influencia de Rioboó atormenta a la bancada que lidera Ricardo Gil Lavedra: el tercer lugar de Alfonsín podría disparar una estampida de radicales hacia los brazos de Binner.
El Peronismo Federal, ya sin los liderazgos de Felipe Solá o Eduardo Duhalde, se mantendrá como especie en vías de extinción de la mano de los diputados de Alberto Rodríguez Saá. Así como Duhalde fue el tutor de Kirchner o Solá, el primer candidato a diputado del Frente para la Victoria, esos espacios vacíos son hoy ocupados por fieles incondicionales a la Casa Rosada que ya sueñan con la sucesión en 2015.


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