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La minería, eje de una megapelea en ciernes
El nuevo presidente ejecutivo de la firma, Diego Hernández, ha actuado con rapidez para reorganizar su estructura operacional y laboral, en una apuesta por mejorar la eficiencia de la empresa, que emplea a 20.000 trabajadores a un alto costo.
«A menos que la compañía empiece a despedir gente no debieran haber grandes problemas o conflictos en este proceso de retiro», dijo Guillermo Medina, un líder sindical en la segunda mina de Codelco, El Teniente, donde decenas de trabajadores han comenzado ha aceptar la oferta que incluye considerables pagos.
Codelco ha perdido terreno frente a mineras privadas como BHP Billiton y Xstrata por una caída en los grados del mineral y los crecientes costos. La estatal está cerca de perder su título frente a la estadounidense Freeport-McMoRan. El presidente de Chile, Sebastián Piñera, un multimillonario que asumió en marzo, considera que la compañía necesita cambios. Sus planes para deshacerse de los activos energéticos de Codelco y cumplir con promesas de campaña de vender parte de la firma ha encendido las alarmas de los poderosos sindicatos.
El malestar laboral en la mayor productora mundial, que prevé una ligera alza en la producción a 1,81 millones de toneladas en el año, podría elevar más los precios del cobre, que ya han trepado casi a los niveles previos a la crisis en 2008, superando el desempeño de otras materias primas.
Caminando por la delgada línea que separa las exigencias de los sindicatos y del Gobierno, Hernández apunta a renovar la fuerza de trabajo, que cuenta con un promedio de edad de 48 años, ofreciendo retiros anticipados a cerca de 3.000 empleados, muchos de los cuales están enfermos o ya superan la edad de jubilación.
«No obstante, tengo que decir que nuestra relación con la administración se ha vuelto más distante y no nos gusta ver que cambios planeados se anuncien primero en los diarios en lugar que en la mesa de negociación», dijo Medina.
Los cambios, anunciados primero por un diario local y luego confirmados por la compañía, son la creación de una nueva división minera y la organización de depósitos bajo dos vicepresidencias, una medida que líderes laborales estimaron podría debilitar la influencia de algunos sindicatos, en especial de los del masivo depósito de Chuquicamata.
Jaime Graz, dirigente del sindicato N° 1 de Chuquicamata, afirmó que no se producirá ningún conflicto por el plan de jubilación, pero advirtió que habría problemas si la compañía intensifica las reformas y vende sus activos de energía, recorta más personal y reduce los beneficios en nuevas contrataciones.
«No hay duda de que estamos observando muy de cerca cada movimiento (que haga la administración)», dijo Graz, cuyo sindicato, junto con otros dos, realizaron una breve huelga a inicios del año por temas salariales. «Se necesita conversar con nosotros antes de tomar grandes decisiones», agregó.
El conservador Piñera ha dado marcha atrás en sus promesas de vender una participación minoritaria en Codelco en medio de presiones gremiales, mientras que funcionarios de la compañía niegan que las reformas no sean discutidas con los sindicatos. Las próximas negociaciones salariales en la mina Radomiro Tomic de la compañía son consideradas como una prueba clave para las relaciones futuras entre el sindicato y la administración. En una reñida votación, el gremio rechazó una oferta inicial y negocia antes de que el contrato caduque el 30 de noviembre.
Agencia Reuters


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