A muchos ayer la marcha por la muerte del fiscal Nisman les hizo recordar lo sucedido el 21 de julio de 1994. Ese día tuvo lugar frente al Congreso la denominada "Marcha de los paraguas". Se producía tres días después del atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en el que murieron 85 personas. Hacia la Plaza Congreso fueron 150 mil personas bajo la lluvia. Se repitieron marchas en diferentes ciudades del interior así como en Nueva York, Tel Aviv y París. El reclamo era de justicia. A la marcha del Congreso concurrieron funcionarios del Gobierno de Menem, las cúpulas empresarial y sindical, y una multitud que en silencio escuchó los discursos. El entonces titular de la DAIA, Rubén Beraja, le enrostró al Gobierno de Menem, que fue recibido con silbidos por los asistentes, la máxima responsabilidad de lo acontecido. Señalaba además que si la causa del atentado había sido la política exterior que venía desarrollando la Argentina, esa política no podía modificarse porque significaría aceptar una extorsión del terrorismo. Una oración fúnebre del rabino Ben Hanú emocionó al público. Ese mismo día Menem analizó las causas y consecuencias de lo sucedido en el acto. Ámbito Financiero consignaba en la crónica de la marcha que la SIDE le había recomendado a Menem no ir al acto anticipando una reacción negativa de los asistentes. Eduardo Bauzá, hombre fuerte en el entorno del entonces presidente, sostenía que "era peor el costo de no ir que el de los abucheos que recibió".
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