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La mona Chita fue símbolo del Hollywood más clásico
Chita en «Tarzán y su compañera», de 1934, con Johnny Weissmüller y Maureen O’Sullivan.
En realidad, Chita no era una mona, sino un mono de nombre Jiggs, nacido en Liberia el 9 de abril de 1932. La confusión fue propia del mercado hispanoparlante, porque su personaje para las películas de Tarzán se llamaba Cheetah, lo cual sonaba igual que un apodo castellano entonces de moda. Lo usó Chita Foras, por ejemplo, que empezó acá en el mudo y terminó allá en Hollywood.
En su caso, el amigo Jiggs, alias Chita, empezó como personaje de reparto de «Tarzán y su compañera», 1934, con Johnny Weissmuller y Maureen OSullivan, que es la segunda película de la serie, y siguió hasta la última, «Tarzán y las sirenas», 1948, tras lo cual se retiró del mundo del espectáculo y se dedicó a las artes plásticas. En efecto, era una mona pintora, y la venta de sus cuadros contribuyó al sostén del asilo de animales artistas que compartía con otros dos chimpancés, cuatro loros, tres perros, dos orangutanes, una cacatúa y una tarántula macho, todos cuidados por el excéntrico Westfall.
Su vida allí fue bastante frugal. Los primeros años, desayuno de frutas, ocasionalmente huevos con tostadas, y a la tarde una cervecita, un vasito de whisky, cada tanto algún cigarro. Los años finales, una dosis de insulina antes del desayuno, y, cuanto mucho, una gaseosa dietética. Nada de alcohol ni tabaco. Pese a estas restricciones, vivió casi 80 años, todo un record en una especie que, cuanto mucho, alcanza los 45 años en cautiverio, y 30 en libertad.
Algo sobre su figura de estrella. En su época actoral, Chita tuvo tres dobles de cuerpo. En efecto, no es ella la que aparece en ciertos planos generales de «Tarzán». Pero sí la que aparece en primer plano, con una sonrisa única. Sus huellas están en el Paseo de las Estrellas de Palm Springs, cerca de las huellas de Marlene Dietrich. También la propusieron tres veces para grabar sus huellas en el Paseo de la Fama de Hollywood, junto a las de Lassie y Rin Tin Tin, pero eso nunca se concretó. En fin, tampoco están las huellas del elefante Tantor.
En cambio, en 2006 Chita recibió el Premio a la Trayectoria otorgado por el Festival Internacional de Cine de Comedia de Peñíscola, España. La idea fue del subdirector del festival, un cómico llamado Flipy. «¿Cuántas estrellas de la Edad Dorada de Hollywood siguen vivas?», se preguntó. De aquel entonces, ésta era la última.
Paraná Sendrós


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