27 de abril 2015 - 00:00

“La mujer en escena es siempre más visceral”

Santiago Loza: “No podría escribir sobre gente a la que le va bien. Lo que a mí me atrae es la falla, el error, lo que no funciona”.
Santiago Loza: “No podría escribir sobre gente a la que le va bien. Lo que a mí me atrae es la falla, el error, lo que no funciona”.
El dramaturgo Santiago Loza acaba de estrenar en el Camarín de las Musas (Mario Bravo 960) "Amarás la noche", dirigida por Monica Viñao e interpretación de Silvia Dietrich y Verónica Schneck. La obra de Loza presenta "de manera afantasmada", según su autor, "la compleja relación de una madre con su hija, en donde por momentos los roles de poder parecen intercambiarse".

Este es el cuarto título de su autoría que integra la cartelera porteña junto a "Mau Mau o la tercera parte de la noche" (El Extranjero), "Un gesto común" (Abasto Social Club) y "La Mujer puerca" (Picadero).

Con talento para dar voz a personajes marginados, místicos o agredidos por la realidad, Loza sigue aportando a la escena teatral una inagotable galería de mujeres. Su manejo del habla popular, unido a un registro poético emotivo y sensorial, alejan a su dramaturgia de cualquier encasillamiento. Hoy este autor cordobés, también guionista y director de cine (una de sus películas, "Los labios", codirigida con Iván Fund, fue premiada en el Festival de Cannes 2010), disfruta de reconocimiento y demanda. Sus obras siguen siendo dirigidas por directores de prestigio y no hay actriz que haya podido resistirse a trabajar en sus ficciones. Basta con repasar el elenco de notables que integró "Doce casas. Historias de mujeres devotas", la miniserie que Loza escribió y codirigió en 2014 para la TV Pública.

Periodista: ¿Qué es "Amarás la noche"?

Santiago Loza:
Un texto que escribí hace diez años y fue el ultimo que dirigí. Lo que más recuerdo de la obra es el vínculo confuso entre madre e hija. Como si esas mujeres de edad imprecisa estuvieran en cierta zona de abstracción. Yo los veo como personajes afantasmados a los que apenas les llegan estertores de lo que fue su historia. Son tan poco reales como esos seres solitarios que uno encuentra en la ruta o en algún paraje, sin poder distinguir quién es la madre y quien la hija.

P.: ¿Tiene obras con personajes masculinos?

S.L.:
En "He nacido para verte sonreír" trabajé el vínculo madre-hijo, y en "Pudor en animales de invierno", la relación padre-hijo. Con elenco exclusivamente masculino solo escribí: "Asco" y "Matar cansa". Pero de todos ellos tomé la zona más vulnerada de su masculinidad y eso los emparentó con los otros personajes. Aunque debo reconocer que, como cinéfilo y espectador, en general disfruto más de las actuaciones femeninas. Soy fanático de determinadas actrices, por la manera en que se exponen. Eso es más difícil de encontrar en un actor. En las mujeres hay algo más animal y visceral que no está solapado por las normas sociales como ocurre con los hombres.

P.: En su obra abunda la gente de pueblo "freak".

S.L.:
Me interesan los personajes que tienen que ver con el Interior y que sin ser marginales están un poco relegados socialmente. Me costaría hablar de gente a la que le va bien. No tendría qué decir. Lo que a mí me atrae es la falla, el error, lo que no funciona.

P.: La religiosidad de sus personajes suele incluir algunos rasgos humorísticos. ¿Es una de las razones de su éxito?

S.L.:
Tal vez surgió en el público la necesidad de escuchar otros temas y otras voces. Por otro lado, la religiosidad que aparece en mis obras está revestida de cierto paganismo, como si los materiales tuvieran una pulsión mística y al mismo tiempo trascendieran lo religioso. Pero en eso no hay burla ni parodia. Yo de de niño sentía admiración por los santos, así como otros chicos la habrán tenido por los superhéroes. Toda mi vida fui mal alumno, pero era bueno en religión. Hasta los 15 años creí que iba a ser sacerdote. Me la pasaba leyendo la Biblia. Sus relatos míticos me fascinaban. Finalmente, la literatura hizo que descubriera mi verdadera vocación.

P.: ¿Trabaja mejor en teatro que en cine?

S.L.:
Me interesa el trabajo con el lenguaje y disfruto del poder evocador de la palabra, algo que el cine no me estaba dando. Y siento que hay algo de la escritura que todavía estoy aprendiendo. Por suerte hay un público que viene a ver lo que hago, pero no trabajo para sostener eso. Si después no pasa más nada... no importa, porque lo que pasó hasta ahora fue bueno.

Entrevista de Patricia Espinosa

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