El ministro de Agroindustria bonaerense plantea el objetivo de producir lo que el mundo demanda.
Leonardo Sarquís
Tiempo atrás tuve la oportunidad de estar en Qatar en el marco de una ronda de negocios, acompañando la misión que encabezó la vicepresidenta Gabriela Michetti. Me encontré allí con un país que en 9 años aumentó su población un 50% hasta alcanzar los 2 millones de habitantes, de los cuales solamente hay 300 mil qataríes nativos. No produce casi alimentos y necesita imperiosamente importar distintos productos del mundo para satisfacer la demanda local. En este tipo de misiones, lo trascendental es que se puede charlar directamente con funcionarios y empresarios y percibir realmente las distintas oportunidades de segmentos y nichos para explotar que tiene la producción de alimentos en la Argentina.
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Otro dato. Unas semanas antes en la visita que hicimos a la SIAL en París y también a Rusia, cuando estuve acompañando a Buryaile, surgió con más fuerza que nunca este pensamiento: tenemos que producir lo que el mundo quiere además de lo que nosotros sabemos producir. Si queremos tener mercados nuevos tenemos que empezar a producir lo que el mundo necesita. Y ser más competitivos. Eso es nuestra "tarea para el hogar" que debemos hacer.
Somos grandes productores de alimentos en general, pero a veces no nos metemos en determinados segmentos porque buscamos volumen, y en el fondo estamos commoditizando y perdiendo la posibilidad de abrir nuevos mercados en el mundo.
Volviendo al tema qatarí, pudimos conversar con ejecutivos de la Hassad Food Co, un gran conglomerado para la compra de alimentos para todo ese país, y lo que dicen es por ejemplo: "nosotros queremos comprar pollos a la Argentina, pero necesitamos que hagan pollos de 900/1.200 gramos, no compramos pollos de 2 kilos porque nosotros no comemos eso". También transmiten la importancia de la continuidad: no quieren compras "spot", es decir ocasionales. Qatar le compra lácteos a Australia, porque tienen 150 vuelos semanales con ese país.
A nosotros nos corresponde transmitir esa inquietud a los empresarios argentinos, y todos juntos colaborar para ponernos a producir lo que ellos necesitan.
El tema es que las demandas ¡son hoy y ahora! Tenemos que hacer los deberes y hacer el switch cultural para producir lo que el mundo pide. Me parece que eso es lo importante. Por ejemplo cuando te dicen: "también nosotros queremos comprarles muchos vegetales, pero ¿pueden hacer bandejitas de tomate cherry?".
A partir de esta realidad es que tenemos que hablar con nuestros productores o empresarios para saber qué necesitan, ya sea capital de trabajo o herramientas. No tenemos excusas para no poder llegar a esos mercados. En muchos casos es mejor vender de acuerdo a los requerimientos -aunque no sean grandes volúmenes- para tener una rentabilidad de 15 que tal vez vender 100 y tener una rentabilidad de 1.
Otro hito importante de la visita fue el ofrecimiento por parte de los empresarios de ese país de asociarse con nuestras compañías, además de evaluar la posibilidad concreta de comprar nuestros alimentos. Eso genera una gran expectativa pero también la urgencia de hacer los deberes rápidamente. El ejemplo de Qatar es sólo una muestra. Obviamente es un país chico, con mercados chicos. Pero hay muchas oportunidades como Qatar en el mundo. En los países árabes hay un gran potencial y tenemos una oportunidad enorme.
El empresario argentino tiene la obligación de hacer el switch, de entender esta necesidad de cambio si no después no podemos decir que no hay oportunidades en el mundo para exportar. El presidente Macri y su política exterior han abierto nuevamente el mundo para la Argentina. ¡Aprovechémoslo! Con voluntad y trabajo conjunto podemos ganar cada día más y mejores mercados para nuestros alimentos.
(*) Ministro de Agroindustria de la Provincia de Buenos Aires
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